Reportaje | Radiografía de la situación medioambiental de O Salnés El crecimiento económico suele llevar aparejado un deterioro del medio ambiente. O Salnés es una comarca repleta de recursos, pero también de problemas ecológicos a subsanar
14 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.La comarca de O Salnés es un pequeño paraíso. La ría y la tierra se conjugan para regalar paisajes impresionantes, un clima benigno y grandes fuentes de riqueza económica. Sin embargo, todos esos elementos no siempre se valoran y se cuidan como se debiera. En la era del desarrollo sostenible, los problemas ambientales de la zona sur de la ría de Arousa siguen siendo muchos. De ellos da cuenta la Auditoría Ambiental encargada por la Mancomunidade do Salnés: un documento elaborado con el fin de detectar todas las carencias de la comarca para luego poder subsanarlas a través de un proyecto denominado Agenda 21. Una iniciativa que persigue, ante todo, mejorar la calidad de vida de los vecinos de los nueve ayuntamientos que forman la mancomunidad. Precisamente, en la elaboración de la auditoría se ha tenido en cuenta la opinión de los vecinos. Los encargados de realizarla han elaborado numerosas encuestas entre los residentes de O Salnés para conocer sus quejas. Algunas giran alrededor de la falta de zonas verdes, centros de ocio, o espacios peatonales. Otras apuntan a la contaminación, sea por ruido, vertidos, emisiones a la atmósfera... Y no faltan, por supuesto, las derivadas de la debilidad de la red de comunicaciones y del débil entramado del transporte público. La Auditoría Ambiental no duda en poner el acento en las actividades fundamentales de la economía comarcal y señalar los principales problemas ecológicos que de ellas derivan. El mar es una gran fuente de riqueza. Genera un gran número de puestos de trabajo directos e indirectos. Y genera también problemas: derrames de aceite en los puertos, o dificultades para gestionar los residuos de las conserveras. Las actividades agrícolas también ocasionan problemas, como la gestión de los purines, o la acumulación de plásticos de invernaderos. Otro de los pilares económicos de la comarca, la construcción, lleva aparejada la proliferación de obras y cemento por todos lados, incluso allí donde están prohibidas. De esa lista de peros no se libra el turismo. Una actividad que «desde el punto de vista social y económico es positivo para la comarca, pero cuyo desarrollo incontrolado puede ser desfavorable» y ocasionar «la superpoblación que redunda en un mayor consumo de recursos, la competencia con otros usos del territorio, la pérdida de tradiciones y alteración de los modos de vida locales; impactos paisajísticos y la contaminación del aire, del agua y del suelo».
