Un estudio destaca la restauración ecológica para salvar a insectos como las abejas como una fuente de creación de puestos de trabajo
03 jul 2023 . Actualizado a las 05:00 h.Cerca de un 80 % de las plantas necesitan de la polinización para reproducirse y, de ellas, un 70% son cultivos imprescindibles para la alimentación humana. Solo en España la producción agrícola ligada a esos polinizadores genera unos 2400 millones de euros. Pero pese a ello su declive va en aumento año tras año. Solo en el caso de las abejas, el 9,2% de las especies silvestres (179) están en peligro de extinción, según la Lista Roja Europea. Los datos no son nuevos. Son puestos sobre la mesa cada vez que se intenta buscar una solución al declive de grandes polinizadores como pueden ser insectos como los de las familias Hymenoptera, Orthoptera y Coleoptera. De hecho, son variadas las políticas públicas dirigidas al rescate de los polinizadores.
Es también en esos foros donde suele hablarse de que la fórmula que podría ayudar a su recuperación es la restauración de los ecosistemas degradados en los que viven (en torno al 75% de la tierra está alterada, sobre todo por la práctica de la agricultura). Es por ello que ahora un estudio realizado por Amigos da Terra y Surcos Urbanos con el apoyo del Ministerio de Transición Ecológica pone el foco en la restauración ecológica como fórmula para salvar a los polinizadores, pero también para crear empleo. Su conclusión es que podrían crearse unos 28.223 puestos de trabajo de la mano de labores como la renaturalización de senderos y de la formación y transferencia del conocimiento.
Entre las labores que deberían desempeñar estaría la construcción y mantenimiento de muros de «pedra seca», característicos del paisaje rural gallego, y la construcción de charcas, además del mantenimiento e implantación de vegetación natural en los linderos agrícolas.
Con los muros secos, por ejemplo, el informe explica que son un refugio para multitud de especies beneficiosas de fauna, como las abejas solitarias, anfibios y reptiles, que tienen importante funciones medioambientales y beneficios para la agricultura como la polinización de los cultivos y el control de las plagas. Por ello sugieren que en el diseño de espacios verdes urbanos y periurbanos, «se pueden incluir como elementos fundamentales en los cerramientos y tratamiento de desniveles y taludes».
La renaturalización de los linderos que limitan las parcelas agrarias también es fundamental para la conservación de los polinizadores. De hecho, es bueno su mantenimiento porque ayuda a combatir las plagas al albergar a distintas especies de insectos que ayudan a crear un equilibrio entre las especies del campo.
