Un periodista de La Voz narra desde dentro la experiencia del estudio Xenoma
25 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Treinta minutos. Eso es lo que se tarda en entrar por la puerta del hospital de Barbanza y salir por ella convertido en uno de los 828 voluntarios que esta semana participan en el proyecto Xenoma Galicia, cuya ambiciosa meta es la de descifrar el ADN de 400.000 gallegos. De lograrlo, para lo que se cuenta con un plazo de seis años, sería el mayor estudio de estas características realizado en todo el mundo. El primer paso, tras una fase piloto, se da ahora con un cribado genómico que permitirá al equipo liderado por María Brión y Ángel Carracedo detectar variantes genéticas vinculadas a los cánceres hereditarios de mama u ovario, así como al síndrome de Lynch y a la hipercolesterolemia familiar.
Esta primera fase arrancó el pasado 6 de febrero, con el envío de 5.000 mensajes de texto por parte del Sergas, dirigidos aleatoriamente a usuarios del área sanitaria de Santiago y Barbanza. ¿El requisito? Tener entre 35 y 70 años. Para aceptar la invitación bastaba con solicitar una cita para la extracción de sangre a través de la aplicación Sergas Móbil. El azar quiso que La Voz de Galicia pudiera vivir desde dentro un estudio que el propio conselleiro de Sanidade, Antonio Gómez Caamaño, calificó de «proyecto de país» y que para los impulsores de la Fundación Pública Galega de Medicina Xenómica se trata de una revolución en la medicina preventiva y personalizada.
«¿Viene al estudio?», pregunta una enfermera desde una de las salas que dan al vestíbulo de entrada del hospital de Barbanza. Se trata de la encargada de canalizar a los voluntarios y entregarles el cuestionario a cubrir. Además se deben firmar dos consentimientos: uno para el cribado y otro, opcional, para que la muestra se almacene en el biobanco de Xenoma Galicia.
Esta es la parte más engorrosa, porque los investigadores necesitan más que una muestra de ADN. Mediante 20 bloques de preguntas, buscan conocer la historia personal de cada voluntario, así como su estilo de vida. Además de datos como la edad, la altura o el peso, se debe precisar si se trabaja como autónomo, asalariado, funcionario o si se cuenta con una empresa propia. ¿Cómo se desplaza a diario? ¿Utiliza el coche o el autobús para ir a su puesto? ¿Cuántos días camina o hace deporte a la semana? ¿Bebe alcohol o fuma? ¿Con qué asiduidad? Son solo algunas de las preguntas a contestar en un cuestionario que también incide en las patologías de progenitores y abuelos.
El compromiso del Sergas es que cada participante reciba los resultados en un plazo de seis meses. Una vez completado el cuestionario y firmados los dos consentimientos, en lo que se puede dedicar unos 20 minutos, el último paso es la extracción de sangre. «Un pinchazo y listo», precisa otra sanitaria desde la zona de muestras. Busca una vena de la que saldrán los cinco botes con destino a los laboratorios de la Fundación Pública Galega de Medicina Xenómica. Allí se descifrará el ADN de cada voluntario. El futuro de la ciencia de Galicia necesitaba solo 30 minutos.