Luis Landero, escritor: «La gente de Silicon Valley manda a sus hijos a colegios sin móviles porque ellos mejor que nadie saben el daño que les hacen»
SOCIEDAD
El autor, que acaba de publicar la novela «Coloquio de invierno», se muestra partidario públicamente de limitar el uso de las redes sociales entre los menores
10 feb 2026 . Actualizado a las 15:07 h.Durante la promoción de su nueva novela, Coloquio de invierno (Tusquets), el escritor Luis Landero se ha mostrado partidario de prohibir el uso de las redes sociales entre los menores. «Para los niños y primeros adolescentes creo que sí que habría que limitarlo. Los niños que estudian en colegios caros tienen las pantallas prohibidas y la enseñanza tiene un aire tradicional. La gente de Silicon Valley manda a sus hijos a escuelas donde no hay móviles porque ellos mejor que nadie saben el daño que les hace», ha señalado el extremeño en un encuentro con medios de comunicación en el Hotel Casa de las Artes de Madrid. Cree Landero que el hecho de que niños de 7, 8 o 9 años puedan acceder a «porno duro y violencia» se traducirá en un daño «tremendo» para ellos. «Si a mí me tocara gobernar, yo sería muy estricto en eso. Prohibiría los móviles y las pantallas en los colegios, salvo para aprender informática o para hacer cosas con inteligencia artificial», ha señalado.
El Premio Nacional de las Letras 2022 ha censurado que los menores tengan acceso libre a navegar por estas «aguas turbulentas» y ha recordado que aunque los móviles parezcan juguetes crean adicción. «Y no nos darnos cuenta». Durante la conversación con la prensa, Landero ha admitido que la IA es una «aliada», aunque ha precisado que depende del uso que se haga de ella, y ha destacado que «no es creativa ni puede serlo porque no tiene sentimiento ni mundo personal», aspectos que únicamente vincula a los seres humanos.
Asimismo, ha advertido sobre la aparición en todas partes de «discípulos» de Donald Trump, a los que enmarca en «una ola de barbarie», un «irracionalismo que está recorriendo todo el mundo». Eso es, junto al dinero y las mercancías —ha dicho— lo que verdaderamente se ha globalizado. «Realmente da miedo porque todos sabemos el dolor que las olas irracionalistas han creado», ha comentado.
A su entender, el mundo está al «borde» de las guerras, una situación crítica que «ha dejado de ser extraña». «Hace unos años era impensable, pero ahora es una posibilidad», ha agregado. Pese a este diagnóstico, Landero, que se ha reivindicado como «europeísta», ve también la actual amenaza como un «acicate» para una mayor unidad europea. «Si hay que defender la cultura occidental, cuya cuna es Europa, hay que jugar con las reglas de juego que se están imponiendo», ha recalcado.
En su novela, Landero sitúa a siete personajes en un hotel rural durante la tormenta de nieve Filomena. Sin cobertura ni conexiones, pero sí con víveres, deciden animar la espera contándose historias, y de ese diálogo, al que se suman los dos hosteleros, saldrán anécdotas que ocuparán ritualmente cada sobremesa y que no solo les permitirán conocerse entre sí, sino también debatir y aprender de las vidas de los otros.
Al explicar el argumento, el autor ha advertido de que se está perdiendo la oralidad, la escucha y el debate en favor de las mentiras, las discusiones y los insultos, especialmente en la clase política y en las tertulias de televisión. «Si tú ves a los políticos, ellos no dialogan, ellos tienen grescas dialécticas. Se disputan la verdad de un modo agresivo y sin escucharse unos a otros. Además, a veces directamente se descalifican y se insultan».
Se pierde la conversación por culpa de los móviles
Entre «la gente normal» también se está perdiendo la conversación por culpa de los móviles, ha añadido. «Nos deja poco tiempo el móvil y la televisión para hablar. Y luego cuando hablamos, pues probablemente la conversación está condicionada por lo que nos han contado en el móvil o en la televisión. No hablamos de cosas de nuestra propia cosecha sino de opiniones que nos han vendido», ha explicado. «El móvil es algo tóxico para la mente, como la nicotina para los pulmones. Los chavales de ahora están enganchados al él y no trabajan la inteligencia ni la desarrollan. La inteligencia se convierte en algo pueril, algo pasivo, y se anquilosa», ha considerado.
Landero ha vinculado esta situación a un ecosistema marcado por las redes sociales y la ausencia de verdad que hay en ellas. «España depende del medio de comunicación que sigas porque las mentiras campan a sus anchas por estas plataformas. Ya nadie tiene problemas en mentir, por ejemplo Trump. Nos hemos resignado a la mentira y la aceptamos porque el hombre es un animal de costumbres», ha lamentado.