Uno de cada cuatro adolescentes apuesta con dinero y casi uno de cada cinco presenta un uso problemático de internet

SOCIEDAD

Un joven, jugando en un local de apuestas y recreativos, en una imagen de archivo.
Un joven, jugando en un local de apuestas y recreativos, en una imagen de archivo. CARMELA QUEIJEIRO

Aumenta significativamente el juego de azar entre los menores españoles, tanto «online» como presencial. El informe sobre adicciones comportamentales y otros trastornos adictivos del Ministerio de Sanidad revela, además, que uno de cada tres chicos ve porno con frecuencia

09 feb 2026 . Actualizado a las 18:34 h.

El juego de azar es aquella actividad en la que, con el fin de obtener premio, se arriesga dinero sobre resultados futuros e inciertos dependientes de la aleatoriedad y con independencia de que predomine en ellos el grado de destreza de los jugadores. Partiendo de esta definición, el 24,4 % de los estudiantes españoles de 14 a 18 años han apostado en el 2025, tanto presencialmente como online, según el último informe sobre adicciones comportamentales y otros trastornos adictivos presentado este lunes por el Ministerio de Sanidad. Respecto al sexo, existen diferencias significativas, elevándose este porcentaje hasta el 34,7 % en el caso de los chicos y descendiendo hasta el 14,0 % en el de las chicas. 

Además, según la Encuesta sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias en España (Estudes) —que cada dos años ausculta el uso problemático de internet y las redes sociales, el juego de azar, el posible trastorno por uso de videojuegos y la pornografía, tanto por parte de la población general como concretamente por la de los estudiantes—, el 19,4 % de los alumnos de secundaria presentan dependencia digital. Es casi uno de cada cinco. La excesiva conectividad es más frecuente entre las chicas (23,4 %) que entre los chicos (15,5 %). Se evalúa a través de la escala CIUS que, mediante un cuestionario autoinformado, detecta patrones de conducta digital que pueden generar pérdida de control y consecuencias negativas.

Esta herramienta mide la frecuencia y la intensidad de la conexión a internet, la incapacidad de controlar el tiempo online, la interferencia con la vida cotidiana —estudios, trabajo, relaciones sociales o sueño— y la presencia de síntomas de ansiedad o malestar en caso de no poder estar conectado. De los datos extraídos del informe, destaca especialmente el incremento de uso observado en el grupo de edad de 55 a 64 años —cuatro puntos porcentuales del 2022 al 2024—. Aún así son los más jóvenes los que más se conectan, un hábito del que se van desprendiendo a medida que cumplen años: los menores de 35 años dedican aproximadamente el doble de horas a navegar por la red que los mayores de 54

Aunque el uso problemático de internet todavía no ha sido reconocido por los sistemas de clasificación de diagnósticos, recibe una creciente atención tanto en el ámbito investigador como en la práctica clínica. Esta dependencia está además muy relacionada con el consumo de sustancias. El análisis de Estudes muestra que la ingesta intensiva de alcohol, así como la exposición al cannabis y al tabaco diario son mucho mayores en jóvenes con adicción a internet. ¿Qué otras conductas y síntomas presentan los adolescentes permanentemente conectados? Por este orden, conflictos con padres y hermanos, ataques de ansiedad, resaca, lagunas mentales, dificultades para concentrarse y relaciones sexuales sin protección. 

Redes sociales

Por primera vez, en el 2025 la encuesta se detuvo en los niveles de uso y el uso problemático de redes sociales por parte de los más jóvenes, concluyendo que el 15,3 % de los estudiantes de entre 14 y 18 años sienten que pierde el control del tiempo cuando se accede a estas plataformas, y que estas herramientas alteran su rendimiento académico, el sueño y sus relaciones familiares. Todos ellos refieren síntomas de dependencia similares a los observados en otras adicciones comportamentales. Durante semana, el 39,5 % de los estudiantes declaran usar las redes sociales entre dos y tres horas al día; en los días no lectivos, lo más frecuente es que usen las redes más de cinco horas diarias (34,4 %).

En cuanto a los videojuegos, el 84,4 % de los adolescentes declaran haber jugado en el 2025. El 38,% compiten en eSports y el 40,7 % admiten ser espectadores de este tipo de competiciones. Cabe destacar que el 24,6 % de los menores declaran gastar al año menos de 50 euros en videojuegos —el 11,0 %, más de esta cantidad—. Respecto a los resultados del 2023, se aprecia un importante descenso del porcentaje de adolescentes que declaran no haberse dejado un duro en estos programas lúdicos (72,0 % frente a un 64,2 %).

Porno

Con respecto al consumo de pornografía, el 57,8 % de los estudiantes confiesan haber recurrido a ella al menos una vez en su vida, el 50,5 % en los últimos doce meses y el 37,0 % en los últimos 30 días. Al escrutar por sexo, existen grandes diferencias, siendo mucho mayor el uso de pornografía entre los chicos que entre las chicas, sobre todo cuando se les pregunta por los últimos 12 meses —el 75,3 % de ellos frente al 24,7 % ellas—.

Según se incrementa la edad se incrementa la prevalencia de uso, pero es remarcable que el 27,4 % de los jóvenes de 14 años dicen haber visto pornografía en el último mes. El 4,1 % del total de los alumnos de entre 14 y 18 años presentaría un posible trastorno por uso problemático de porno, según la escala PPCS, que contempla factores como la prominencia —importancia de este contenido en la vida de la persona—, modificación del estado de ánimo, el conflicto que le genera —interpersonal, laboral, educativo o intrapsíquico— y tolerancia —necesitar cada vez más par alcanzar la misma satisfacción—.  Son los chicos los que más suelen presentar estos patrones complicados y la edad más crítica son los 16 y los 17. Además, esta conducta está muy relacionada con lo que se conoce como binge drinking o atracón de alcohol —cinco o más bebidas en un lapso de tiempo de dos horas para hombres, cuatro o más para mujeres—.

A tratamiento

Para ofrecer la fotografía completa, el Ministerio de Sanidad aporta también datos de las admisiones a tratamiento por adicciones comportamentales o sin sustancia, un registro que recoge por comunidades datos individualizados desde el 2021. En el 2023 se notificaron 4.916 admisiones a tratamiento —4.271 fueron hombres (86,9 %) y 645 mujeres (13,1 %)—, de las que el 81,6 % respondían a adicciones al juego. Un 9,1 % precisaron atención por un uso problemático de internet, móviles y dispositivos electrónicos; un 3,6 % por compras compulsivas y otro 3,6 %, por  adicciones relacionadas con el sexo. El 24,3 % de las personas admitidas presentaban antecedentes de patología psiquiátrica.