El testamento del diseñador ha sido impugnado siete años después de su fallecimiento
01 feb 2026 . Actualizado a las 13:43 h.Una de las sorpresas que dejó el diseñador Karl Lagerfeld tras su fallecimiento el 19 de febrero de 2019 fue la inclusión en su testamento como heredera de su querida gata Choupette y con ella, su cuidadora, Françoise Caçote. Además, otras seis personas iban a repartirse los 200 millones de euros en los que estaba estimada la fortuna. Siete beneficiarios que todavía no han visto un euro y que ahora están en vilo tras la impugnación del testamento más de un lustro después.
Antes de la muerte del icónico diseñador alemán, Choupette era la mascota más rica y mimada, con dos damas de compañía, guardaespaldas y suculentos contratos publicitarios. Una situación de privilegio que Lagerfeld quiso dejar garantizada a su muerte. De hecho, inicialmente, parecía que la felina y su cuidadora iban a ser las únicas herederas. Sin embargo, en 2023 se sumaron nuevos beneficiarios que reclamaron su parte del pastel: el modelo francés Baptiste Giabiconi; el chófer y asistente del diseñador, Sebastien Jondeau; el modelo Brad Kroenig y su hijo, ahijado del modisto, Hudson Kroening; la creativa Amanda Harlexh; las diseñadoras Viginie Viard (con la que trabajó en Chanel) y Sophie de Langlade; y su mano derecha, Caroline Lebar.
Todos ellos han recibido una carta firmada por el administrador de la herencia, Christian Boisson, en la que se les informa de que las últimas voluntades del director creativo de Chanel podrían ser anuladas. «La interpretación de este testamento está siendo impugnada. Por lo tanto, los derechos de los herederos son actualmente inciertos», ha publicado la revista Bunte.
Una decisión que abre la puerta a los familiares directos con los que no tenía relación. Lagerfeld no se casó ni tuvo hijos y en 2015 confesó su situación personal al New York Times: «No tengo familia…Tengo una hermana en Estados Unidos a la que no he visto en 40 años. Sus hijos nunca me enviaron una tarjeta de Navidad». Fue precisamente una disputa por la herencia lo que le había distanciado de su madre, a la que nunca volvió a ver, a finales de los 60.
Los siete afectados podrían reclamar el legado, sin embargo, cabe la posibilidad de que la petición quede en nada ya que todavía no se conocen los motivos concretos en los que se basa la impugnación. La abogada Sigrun Mast ha planteado en la prensa alemana que los motivos podrían ser errores de forma o cuestiones de moralidad. De aceptarse esta impugnación, los bienes del diseñador se repartirían conforme al derecho ordinario, con los que los parientes consanguíneos del kaiser de la moda pasarían a ser herederos.
Los años pasan sin que ninguno de los herederos designados haya cobrado nada. Choupette sigue a la espera de millón y medio de euros que le corresponde, una cifra con la que, en todo caso, no puede sostener la vida de lujos a la que estaba acostumbrada. Su cuidadora es titular del nombre del animal como marca, por lo que los contratos publicitarios son la fuente principal de ingresos, sin embargo, una nueva sombra se cierne sobre su futuro ya que la empresa del diseñador ha registrado la marca Choupette by Karl Lagerfeld. De este modo, el uso no pertenece a la cuidadora del animal sino a la compañía.
Mientras se dilucida quiénes se repartirán los 200 millones del diseñador alemán, el administrador de la herencia ha vendido varios de los bienes para hacer frente a la deuda de 40 millones de euros que Lagerfeld había acumulado con el fisco francés. Igualmente, también se ha llevado a cabo un proceso por el que uno de los herederos fue condenado a pagar en torno a 100.000 euros por habitar una de las casas del director creativo de Chanel sin pagar alquiler. Cifra que también entra en el reparto.