El telescopio Webb revela el esqueleto invisible del cosmos: el mapa de materia oscura más nítido de la historia
SOCIEDAD
La investigación liderada por la NASA demuestra que la vida no existiría sin este componente aún misterioso e invisible, que constituye la mayor parte de la materia del universo
26 ene 2026 . Actualizado a las 20:05 h.El Telescopio Espacial James Webb de la NASA ha marcado un hito en la cosmología moderna al desvelar el mapa de materia oscura más detallado y de alta resolución jamás creado, según un estudio publicado este lunes 26 de enero en la revista Nature Astronomy. Gracias a la sensibilidad sin precedentes del Webb, un equipo internacional liderado por el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA, la Universidad de Durham y la Escuela Politécnica Federal de Lausana ha logrado capturar con una nitidez asombrosa el «andamiaje invisible» que sostiene el universo.
Este mapa, que dobla en resolución a los trabajos realizados previamente por el telescopio Hubble, muestra cómo la materia oscura, una sustancia que atraviesa la materia ordinaria como un fantasma sin emitir ni absorber luz, se entrelaza y superpone con las estrellas y galaxias visibles. La materia oscura, que aún es una gran incógnita, constituye el 85 % de la materia. El resto es la común, de la que están formadas los planetas, los galaxias y nosotros mismos. Aunque, en realidad, el gran protagonista del cosmos es la energía oscura, que constituye hasta el 70 %, y que se supone que es, además, el motor de la expansión acelerada del universo.
Para lograr esta reconstrucción en la constelación de Sextante, los científicos observaron una región del cielo equivalente a dos veces y media el tamaño de la Luna llena. Dado que la materia oscura es invisible, el equipo rastreó su presencia midiendo cómo su enorme masa curva el propio tejido del espacio, desviando la luz que llega desde galaxias distantes como si esta atravesara un cristal deformado.
En este proceso, el Webb analizó aproximadamente 255 horas de datos e identificó casi 800.000 galaxias, capturando una red de puentes filamentosos y cúmulos masivos que sirven de estructura para el crecimiento de las galaxias durante los últimos 10.000 millones de años. La precisión fue tal que, mediante el instrumento de infrarrojo medio MIRI, se pudieron detectar galaxias anteriormente ocultas por nubes de polvo cósmico, permitiendo confirmar que la materia oscura y la ordinaria siempre han crecido juntas, alineadas por la fuerza de la gravedad.
Esencial para la vida
La importancia de este hallazgo trasciende la mera cartografía astronómica, ya que ofrece evidencias sólidas sobre el origen de la vida en la Tierra. Según los investigadores, la materia oscura se acumuló primero tras el inicio del universo, creando los pozos gravitatorios necesarios para atraer la materia común y propiciar que la formación de estrellas y galaxias comenzara antes de lo previsto. Este adelanto cronológico permitió que las primeras generaciones de estrellas tuvieran tiempo suficiente para transformar el hidrógeno y el helio en los elementos complejos que hoy componen nuestro planeta. Según afirma Richard Massey, astrofísico de la Universidad de Durham, sin la gravedad proporcionada por la materia oscura, la Vía Láctea se desintegraría y nuestra galaxia carecería de los materiales químicos esenciales que permitieron la aparición de la vida.
«Dondequiera que vemos un gran cúmulo de miles de galaxias, también vemos una cantidad igualmente masiva de materia oscura en el mismo lugar. Y cuando vemos una delgada cadena de materia regular que conecta dos de esos cúmulos, también vemos una cadena de materia oscura», afirmó Richard Massey. «No se trata solo de que tengan la misma forma. Este mapa -precisa- nos muestra que la materia oscura y la materia regular siempre han estado en el mismo lugar. Crecieron juntas».
Este nuevo mapa se establece ahora como un punto de referencia fundamental para interpretar futuros estudios de mayor envergadura que realizarán misiones como Euclid de la ESA o el telescopio Nancy Grace Roman de la NASA. Aunque todavía se desconoce la naturaleza exacta de la materia oscura —que constituye alrededor del 85 % de la materia del universo—, Diana Scognamiglio, autora principal de la investigación, subraya que hemos entrado en una nueva era donde por fin es posible ver con nitidez las estructuras invisibles que determinan la distribución a gran escala del cosmos.
«Este es el mapa de materia oscura más grande que hemos creado con el Webb , y es el doble de nítido que cualquier mapa de materia oscura realizado por otros observatorios», afirmó Scognamiglio, astrofísica del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en el sur de California. «Anteriormente, observábamos una imagen borrosa de la materia oscura. Ahora, gracias a la increíble resolución del Webb, vemos el andamiaje invisible del universo con un detalle asombroso», añade.
Mientras el mapa actual cubre una sección pequeña pero representativa, los científicos ya planean expandir esta visión hacia fronteras aún más lejanas, buscando comprender cómo estas fuerzas invisibles han moldeado el universo desde sus etapas más tempranas hasta nuestros días.