La polémica de la norma del «sí es sí» frena la ley trans, que no será aprobada este año

A. Azpiroz MADRID / COLPISA

SOCIEDAD

Alejandro Martínez Vélez | EUROPAPRESS

La rebaja de penas a violadores rearma al PSOE para seguir retrasando otra de las iniciativas estrellas de Irene Montero

19 nov 2022 . Actualizado a las 13:49 h.

El terremoto de la ley del «solo sí es sí» está provocando una reacción en cadena que afecta a otra norma que estaba en la parrilla de salida del Gobierno central. La ya de por sí problemática tramitación de la ley trans, que provocaba división entre Podemos y el PSOE, recobra protagonismo, y lo hace en medio del del goteo continuo de reducciones de condena a violadores y abusadores sexuales en virtud de lo establecido por los cambios en el Código Penal, igualmente impulsados desde el Ministerio de Igualdad que dirige Irene Montero. El departamento que dirige la número dos de Podemos dio un ultimátum a sus socios  para que la tramitación de esta nueva norma quedara encauzada antes de este 18 de noviembre con el fin de garantizar la comprometida entrada en vigor antes de final de año. La formación morada justificó la premura en que será aún más difícil que la ley vea la luz en el 2023 por la vorágine del año electoral. No será así e Igualdad deberá esperar al año que viene. Pese a estas prisas, no se han dado esos avances parlamentarios que debían partir de la comisión de Igualdad, donde también estaba previsto que se produjera la aprobación por el procedimiento de urgencia. Finalmente, y ante la imposibilidad de alcanzar un consenso mayoritario, los grupos parlamentarios han acordado que sea el pleno de la Cámara baja el que dé luz verde a la norma antes de su envío al Senado. Este cambio puede posponer la tramitación hasta el mes de febrero.

Se trata de un triunfo para Carmen Calvo. La ampliación de los plazos legislativos supone una victoria para la exvicepresidenta, quien ahora está al cargo de la Comisión de Igualdad. Calvo se ha mostrado muy crítica con la redacción de la norma. Si la ex número dos del Gobierno albergaba ya serias dudas sobre el texto, los problemas de la ley del «solo sí es sí» no han hecho más que cargarla de razones para tomarse un tiempo a fin de blindar la ley ante futuribles reveses jurídicos.

En el otro extremo se sitúa Carla Antonelli, la primera diputada trans de España, que pidió la baja como militante del PSOE debido a los sucesivos atrasos en la tramitación de la ley y a la postura de socialistas como Carmen Calvo. Antonelli interpreta la ampliación del plazo de enmiendas como una trampa más para dilatar el proceso. 

Pero lo cierto es que la posición de la exvicepresidenta está avalada por el grupo parlamentario socialista, que presentó el pasado octubre una batería de enmiendas al texto que emanó del propio Consejo de Ministros. Los argumentos de Calvo sobre las flaquezas de la ley trans no son, ni mucho menos, compartidos en el ministerio de Montero, que tiene ahora que aceptar a regañadientes el retraso en su segunda ley estrella.

El Partido Popular tampoco ha dejado pasar la oportunidad de criticar la ley trans a rebufo de la polémica del «solo sí es sí». Desde Génova se ha instado en reiteradas ocasiones a Pedro Sánchez «a parar este próximo disparate».