Más de 30 países se comprometen a poner fin a los coches de combustión a partir del 2035

Raúl Romar García
r. romar REDACCIÓN

SOCIEDAD

XULIO VILLARINO

España, pendiente de adherirse al Acuerdo de Glasgow, que tampoco ha sido rubricado por Estados Unidos, China o Japón

10 nov 2021 . Actualizado a las 16:54 h.

A partir del año 2035 en los países más desarrollados y del 2040 en el resto, todos los vehículos que se pongan a la venta en el mercado deberán de ser de cero emisiones. O, lo que es lo mismo, los coches de combustión dejarán de fabricarse. Ni de gasolina, ni de diésel, ni de gas natural y ni tan siquiera los híbridos. Solo tendrán cabida los eléctricos o los de hidrógeno, si esta tecnología finalmente acaba consolidándose. Al menos este es el objetivo del denominado Acuerdo de Glasgow sobre Emisión Cero de Vehículos, que será rubricado hoy en la cumbre del clima que se celebra en la ciudad escocesa, la COP 26, por algo más de 30 países y once grandes fabricantes de automóviles, entre otras entidades.

La alianza, promovida por el Reino Unido, el organizador de la COP 26 no es vinculante, ya que no forma parte de las negociaciones oficiales impulsadas por la ONU, pero sí marca el rumbo de una tendencia mundial que es ya inevitable: prohibir los vehículos de combustión. De hecho,es una propuesta de la Comisión Europea, que ha instado a sus países miembros a dejar de fabricar este tipo de automóviles a partir del 2035, aunque la negociaciones en el seno de los 27 todavía están pendientes de cerrarse.

Es también la línea que se ha marcado España dentro de la recientemente aprobada Ley de Cambio Climático, que establece en el 2040 el tope para la venta de coches que no sean de emisiones cero, aunque también es cierto que la norma deja abierta la posibilidad de que se modifique automáticamente la fecha y se adelante el plazo al 2035.

Sin embargo, ni la UE en su conjunto ni España, ni Alemania, ni Francia o Italia se han adherido, de momento, al Acuerdo de Glasgow, como tampoco lo han hecho los mayores mercados automovilísticos, como son Estados Unidos, China y Japón. Esto no significa, sin embargo, que no compartan ni la filosofía del compromiso ni los plazos establecidos. O, lo que es lo mismo, un acuerdo mundial con estos objetivos acabará siendo inevitable, bien dentro de este marco o de otro mayor impulsado por la ONU.

En España, de hecho, fuentes del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico explicaron a la agencia Efe que el país está preparado para asumir el reto. «España ya tiene este trabajo hecho», explican. Y recuerdan también que existe la propuesta de la Comisión Europea para poner fin a partir del 2035 a la venta de coches que emitan gases de efecto invernadero.

Los países firmantes del Acuerdo de Glasgow -entre los que figuran la India, Reino Unido, Canadá o Chile- representan casi el 15 % del mercado mundial del automóvil, lo que se traduce en 11,5 millones de vehículos. Entre los objetivos de la declaración que será rubricada a lo largo de la jornada del miércoles, y a la que probablemente se adherirán otros países y entidades, los firmantes manifiestan su compromiso de trabajar para que «todas las ventas de automóviles y camionetas nuevas tengan cero emisiones para 2040, o antes, para el 2035 a más tardar, en los mercados líderes».

Entre los constructores de automóviles que sí han rubricado el pacto -que juntos suponen casi un cuarto de las ventas a nivel global- figuran grandes compañías como General Motors, Ford, Mercedes Benz o Volvo.

Este acuerdo pretende suponer el principio del fin para los vehículos de gasolina y diésel. Según la presidencia de la COP26, este acuerdo deja claro que los países y las empresas que no logren electrificar rápidamente su fabricación de automóviles durante esta década simplemente perderán su actual cuota de mercado frente a los competidores.

El transporte representa una quinta parte de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, de las cuales el 89% corresponde al transporte por carretera. La electrificación del transporte por carretera es vital para reducir a la mitad las emisiones de carbono en esta década, a fin de estabilizar el calentamiento global en 1,5 grados centígrados.

Los vehículos de emisiones cero impulsados por fuentes renovables pueden reducir las emisiones de gases de efecto invernadero hasta en un 80 % durante el ciclo de vida del vehículo. Los coches de emisiones cero que se venden con la combinación energética actual pueden reducir las emisiones del ciclo de vida en más de un 5 0% en comparación con los vehículos convencionales.

Estos beneficios mejorarán a medida que la red eléctrica mundial incluya cada vez más energías renovables para cumplir los objetivos climáticos, según la presidencia de la COP26.

La automoción gallega pondrá fin a los coches diésel y gasolina antes del 2035

m. sío dopeso

Hasta hace poco más de un año, el 75 % de los coches que salían de la factoría de Stellantis Vigo eran de motor a gasoil; y el porcentaje restante, de gasolina. El montaje de unidades eléctricas era prácticamente testimonial. La normativa europea para reducir las emisiones contaminantes, implacable con los fabricantes en sus amenazas de multa, ha obligado al constructor y a toda la automoción gallega (125 fabricantes de componentes) a dar un vuelco a su actividad, de tal modo que a día de hoy el 17 % de la producción es ya cien por cien eléctrica. Es un buen impulso a la electromovilidad, pero el cambio ha de ir más rápido, porque Bruselas ya le ha puesto fecha al entierro de los coches de combustión: a partir del 2035 ya no se podrán comprar en Europa.

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