Asintomáticos con covid persistente

Tamara Montero
tamara montero SANTIAGO / LA VOZ

SOCIEDAD

JMGARCIA

Un estudio cifra en el 30 % los pacientes que inicialmente no tenían síntomas y que dos meses después desarrollaron sintomatología persistente

16 may 2021 . Actualizado a las 13:19 h.

«Muchos de los pacientes que he visto eran asintomáticos o paucisintomáticos en la fase aguda de la infección. Han desarrollado síntomas a posteriori». Isabel Fernández es internista en la recién creada unidad poscovid del hospital Álvaro Cunqueiro y en esta semana que lleva pasando consulta, no ha atendido todavía a nadie mayor de 50 años e incluso ha tenido un par de pacientes menores de 40 años. La mayoría son mujeres.

Coincide la experiencia de Isabel Fernández con los resultados del estudio sobre covid persistente de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), que concluye que el perfil del paciente con este diagnóstico en España es el de una mujer de unos 43 años. Y coincide también con los resultados de un estudio -todavía en fase de preprint- que ha analizado las historias clínicas electrónicas de los pacientes covid de California y que revela que una de cada tres personas con covid persistente (y que no ha requerido hospitalización) había sido asintomático en los primeros momentos. Es decir, desarrollaron síntomas tras la aparente resolución de la infección.

«El propio término de persistencia parece que indica que existen al principio y persisten después. Pero no siempre es así». Pilar Rodríguez Ledo es la vicepresidenta de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia y ha liderado el estudio español sobre el coronavirus persistente. «Cuando hablamos de una estimación de los afectados, que decimos que puede ser de al menos el 10 o el 15 % de los contagiados. Se escapan muchos asintomáticos», reconoce la doctora Rodríguez Ledo.

El covid de larga duración se da con cierta frecuencia entre la población más joven, en la infancia y la adolescencia «y es posible que sea una afectación que va en incremento», dice Rodríguez Ledo. A medida que avanzan las olas, la sensación es que «los afectados con covid persistente son cada vez más jóvenes». ¿Por qué? Puede influir que cada vez es mejor el diagnóstico, pero también que se contagian más, entre otras cosas porque la vacunación está por el momento centrada en la población de mayor edad.

Cuadros inespecíficos

«Desarrollan como media más de treinta síntomas». ¿Cuáles? En la consulta de la doctora Fernández se presentan con un rosario de síntomas difusos, sobre todo un cansancio severo e incapacitante, pero también olvidos frecuentes, dificultad para concentrarse, hormigueos, dolores musculares o articulares, alteraciones en el sueño... No hay una causa objetiva, porque las analíticas y las pruebas son normales. No hay tratamiento simplemente porque no hay ninguna patología que tratar.

El estudio de las historias clínicas de los pacientes californianos ha identificado varios clústeres, es decir, síntomas que tienden a aparecer juntos: dolor de pecho y tos, falta de aire y tos, ansiedad y taquicardia, dolor abdominal y náuseas, y dolor articular y lumbar. La vicepresidenta de la SEMG también aclara que el covid persistente se desarrolla de igual manera independientemente de si en la fase aguda la sintomatología era de carácter leve o grave. Eso sí, parece que más o menos al año los síntomas persistentes acaban remitiendo, explica Fernández.

La internista del Álvaro Cunqueiro explica, además, que en un porcentaje pequeño de los afectados el covid está funcionando como catalizador para que den la cara patologías ocultas, y Rodríguez Ledo añade que algún estudio empieza a investigar si el coronavirus puede favorecer una mayor predisposición al desarrollo de enfermedades crónicas, como tumores, diabetes y otras patologías.

«Todavía falta mucho conocimiento», remarca Rodríguez Ledo, que también introduce el matiz de que los pacientes con covid persistente están sometidos a mayor número de pruebas. Si la observación es mayor, cabe la posibilidad de diagnosticar de manera precoz enfermedades incipientes que de otro modo pasarían más tiempo inadvertidas. «Sabiendo eso y que hay que controlar este factor, los indicios apuntan a que es probable que en el largo plazo sí se manifiesten enfermedades crónicas con mayor prevalencia. Pero habrá que hacer estudios y comprobarlo», matiza.