¿Viajar por Europa? El semáforo epidemiológico de la UE está en marcha, y deja el turismo entre países al límite

Toda España figura en rojo, pero también Francia, Reino Unido o casi todo Portugal. Y Alemania ni siquiera ofrece datos para poder clasificarlo

Un hombre con mascarilla, en el aeropuerto de Roma-Fiumicino
Un hombre con mascarilla, en el aeropuerto de Roma-Fiumicino

Redacción / La Voz

Tal y como estaba previsto, la UE llegó a un acuerdo para unificar los criterios epidemiológicos y evitar el desbarajuste de la primera ola del covid-19, cuando cada uno de los Veintisiete tomaba las medidas por su cuenta y los criterios para cerrar o abrir fronteras eran dispares. Se decidió que la mejor manera de regular los viajes era crear un semáforo epidemiológico, de tal forma que los países que peores datos epidemiológicos registrasen figurasen en rojo, los que tuviesen cifras algo mejores en ámbar y los que estuviesen en condiciones más óptimas apareciesen en verde. Reservándose el gris para aquellos países que no tuviesen suficientes datos disponibles. Este jueves, el Centro Europeo de Prevención y Control de Enfermedades (EDCD) actualizó ese semáforo epidemiológico. Y no hay buenas noticias. Se sabía que toda España aparecía en rojo, ya que los criterios de la Unión Europea son exigentes y los datos nacionales no llegan al mínimo que se pide para no estar en la zona encarnada. Pero lo que es más llamativo es que prácticamente toda Europa figura en color rojo, así que casi no hay países a los que se pueda viajar sin cortapisas ni que tampoco puedan enviar turistas sin que estos tengan que someterse a cuarentenas. Otra de las cosas que llama la atención en esta actualización del semáforo es que hay potencias que no ofrecen suficientes datos y permanecen en gris, que es la tonalidad que se reserva para quienes no aportan la información necesaria o tienen una tasa de pruebas inferior a 300 por 100.000 habitantes. En ese gris está Alemania, lo cual no deja de ser sorprendente.

Comencemos por recordar cómo funciona el semáforo. Tiene en cuenta la llamada tasa acumulada de notificación de casos de covid-19 en 14 días —el número total de casos nuevos por 100.000 habitantes en ese plazo y en el ámbito de cada comunidad—, la tasa de positividad —el porcentaje de positivos entre todos los test realizados en una semana— y la ratio de pruebas —el número de test diagnósticos por 100.000 habitantes en la última semana—. Así, el color verde marca las regiones en las que la tasa de notificación de casos en 14 días acumulados sea menor de 25 y la tasa de positividad es menor al 4%. El naranja se reserva para las zonas en las que la tasa de notificación es inferior a 50 pero la de positividad es del 4% o más, o bien si la tasa de notificación va de 25 a 150 pero la de positividad es menor del 4 %. Y el temido color encarnado, el de los peores datos, determina áreas en las que la tasa de notificación es de 50 o más casos y la de positividad está en el 4 % o por encima. También se entra directamente en ese color si, simplemente, la tasa de notificación es de más de 150 por 100.000 habitantes. 

Entre estados en verde el movimiento se supone que será libre, recuperándose así el espíritu de una Unión Europea sin fronteras. Se determina que en el caso de las zonas en ámbar se tengan en cuenta criterios poblacionales, tasas de hospitalización y presión en las uci antes de decidirse qué ocurre con los viajeros. Y que para recibir turistas de los países en rojo se pidan test para entrar y establecimiento de cuarentenas y aislamiento. 

Teniendo en cuenta esa circunstancia, y con la actualización publicada hoy mismo del semáforo, el turismo entre los países de la Unión Europea está harto complicado. Por no decir imposible. Toda España, tal y como se preveía, está en rojo. Pero en el mismo tono encarnado figuran países a los que los españoles suelen viajar o, lo que es más dramático para el sector turístico, países que enviaban a España miles de turistas como el Reino Unido, Francia, Irlanda, Luxemburgo, Bélgica, República Checa, Eslovaquia o Polonia, por poner solo algunos ejemplos. 

Otra de las cosas que llama la atención es que Alemania no ofrece datos suficientes para que se le pueda clasificar y asignarle un color, así que se queda en gris, que es la tonalidad asignada a los que no aportan información. Y en ese mismo tono, por no ofrecer suficientes datos, están también Suecia y Austria

¿Quiénes se salvan, por tanto, del color rojo? Muy pocos países. La zona más cercana que figura en naranja es una pequeña parte de Portugal, correspondiente con el área del Alentejo. Pero, por lo demás, el país vecino está de arriba a abajo en el mismo tono encarnado que se le asigna a España. Por tanto, el turismo con Portugal también estaría comprometido actualmente, con todo lo que ello supone para la economía de ambos países y especialmente para el sector hotelero gallego. 

Por lo demás, Italia, antaño con números rojos por el covid-19, figura ahora en color naranja, es decir, está en mejor situación que España o Francia en el semáforo epidemiológico. E incluso tiene una zona en verde, es decir, a la que podrían viajar personas de zonas con baja incidencia en covid-19 sin cortapisa alguna. En esa situación óptima están también Grecia, Noruega y Finlandia. Por lo demás, el mapa europeo es prácticamente una sábana roja, con el efecto que eso tiene para el turismo comunitario. Se certifica así que el intento de resucitar el espacio Schengen, es decir, la posibilidad de viajar libremente por los estados de la Unión Europea sin tener que preocuparse de fronteras, será una quimera mientras los datos epidemiológicos de los diferentes países no mejoren.

En el caso de España, está lejos de cumplir los requisitos para cambiar de color. No en vano, los criterios de la Unión Europea para imponer restricciones a la hora de viajar son mucho más exigentes que los baremos nacionales para tomar medidas de confinamiento o similares. Eso sí, a Galicia podría beneficiarle que los datos se dan por comunidades (Asturias, por ejemplo, quedaba fuera del encarnado hace solo una semana, aunque ahora ya está en ese tono también al empeorar sus datos). Así que habrá que ver si la comunidad gallega, cuyos datos son mejores que los de otras regiones, logra mejorar en todas las tasas que exige la Unión Europa (alguna ya la cumple, pero faltan otras) y logra abandonar el rojo. Pero, de momento, todo es rojo, con la consiguiente peaje para el turismo, un sector estratégico en España. 

El semáforo epidemiológico, tal y como confirmó a La Voz el ECDD, se enciende con un objetivo claro: «Los mapas son  para ayudar a los Estados miembros de la UE y el EEE y al Reino Unido a implementar la recomendación del Consejo de la Unión Europea sobre un enfoque coordinado para la restricción de la libre circulación en respuesta a la pandemia covid-19». Se indica también que se actualizará todos los jueves para comprobar cómo evolucionan las regiones y si algún día puede resucitarse el turismo europeo que tanto afecta a la economía española. 

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