Los tiempos del covid-19

Ana Fernández-Sesma CORONAVIRUS

SOCIEDAD

PILAR CANICOBA

12 may 2020 . Actualizado a las 07:22 h.

Las preguntas que se están haciendo a los científicos durante esta pandemia suelen empezar por ¿cuánto tiempo se va a tardar en...? Eso me ha hecho pensar en el concepto del tiempo.

El tiempo pasado no se ha sabido utilizar en casi ningún país para desarrollar estrategias que pudieran limitar la expansión del virus. Deberíamos aprender la lección y usar el tiempo actual para prepararnos para la siguiente ola, y no estancarnos en ese tiempo pasado y llorar sobre los errores cometidos.

El tiempo presente es el más importante. Es el tiempo de acondicionar fábricas y acreditar empresas para producir fármacos y vacunas para todos. Es el tiempo para informar y tranquilizar a la población. Es el tiempo de resolver. Los científicos estamos usando este tiempo para aprender sobre el virus SARS-CoV2. Se están probando tratamientos y fármacos antivirales que sirvan para reducir los síntomas de covid-19 o para acortar la enfermedad en pacientes con patologías graves. También se están generando test de serología que puedan medir la capacidad protectora de los anticuerpos producidos. Es una carrera contrarreloj y además con obstáculos, como los bulos y las conclusiones sobre hechos anecdóticos no comprobados científicamente. Pocos expertos conocen cómo actúan los coronavirus y casi nadie entiende todas las ramificaciones de covid-19. Así que pedimos un poco de tiempo para aprender y comprobar. La investigación científica no puede ni debe hacerse bajo presión.

El tiempo futuro nos enseñará qué tipo de protección se genera después de la infección con síntomas leves o graves. Los casos de recaídas no son tales, sino detección esporádica de restos del genoma viral en el organismo mucho después de recuperarse, sin que ello signifique que sean infecciosos. Lo que se sabe es que la mayoría de las personas infectadas generan anticuerpos contra el virus y estos son en su mayoría protectores, y eso es esperanzador en cuanto al nivel de inmunidad en la población para las siguientes olas. Esa inmunidad «de rebaño» todavía no es suficientemente alta y es muy difícil de obtener de forma natural (sin medidas de aislamiento o una vacuna eficaz) en un tiempo razonable, y sería éticamente inaceptable. Por ello, se necesitan medidas de aislamiento eficaces y vacunas.

Los desescalamientos se deben llevar a cabo con precaución y prepararse para futuros aislamientos esporádicos y localizados en zonas de rebrotes si es necesario. No es fácil predecir si la segunda ola será más débil. Al menos se sabe que el virus SARS-CoV2 no está mutando tanto como para generar distintos serotipos, es decir, que haya variantes circulando que sean serológicamente diferentes.

La obtención de uno o varios candidatos de vacuna seguros y eficaces en humanos tardará al menos un año y esto es ya un gran avance respecto a otras vacunas que han ayudado a erradicar enfermedades como la viruela, la polio y, aunque no del todo, el sarampión. Se necesitan recursos y empresas con la capacidad de manufacturarla y luego producir suficientes dosis. Se está dando una idea falsa de lo que conlleva sacar una vacuna para uso en la población, no digamos en la escala necesaria de esta pandemia, y eso es peligroso.

Lo que las autoridades responsables, los políticos, empresarios y personas en posiciones de poder deben hacer es emplear su tiempo para resolver, facilitar, avanzar, reparar y mejorar esta situación procurando medios, recursos y apoyo para todos los ciudadanos. No es el momento de buscar ganancias monetarias o políticas, sino de ayudar. Entre todos y colaborando, esto lo solucionamos. Usemos bien el tiempo y reparemos los daños, no los hagamos más dolorosos.

Los casos de recaídas no son tales, sino detección esporádica de restos del genoma viral en el organismo mucho después de recuperarse, sin que ello signifique que sean infecciosos.