Hollín, el secreto del clima de la Tierra

Los investigadores han descubierto que la ceniza de los incendios tropicales depositada en el mar puede anticipar los futuros cambios climáticos del planeta

Greenpeace Brazi

El océano y la atmósfera están íntimamente conectados. El Niño es un buen ejemplo. Consiste en un calentamiento de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial occidental que genera un cambio en los vientos alisios que recibe el nombre de Southern Oscillation. El fenómeno acoplado atmósfera-océano se denomina ENSO, El Niño-Southern Oscillation.

Investigadores de la Universidad Autónoma de Barcelona han descubierto que el hollín de los incendios tropicales depositado en el mar puede anticipar los futuros cambios climáticos del planeta. Los procesos de transporte del humo procedente de los fuegos de África tropical y del polvo del desierto del Sáhara y su deposición en los sedimentos marinos permite entender cómo ha variado la circulación atmosférica en el pasado. Esto ayuda a predecir los cambios en el futuro teniendo en cuenta el contexto actual de cambio climático en el planeta.

El proyecto Paladyn pretende determinar los cambios en la circulación atmosférica tropical en los últimos cinco millones de años en la dirección y velocidad del viento y la distribución de las lluvias) con especial atención a los períodos pasados de frío y calor extremo, para poder establecer su rango de variabilidad natural.

«El polvo del desierto y el hollín de los incendios es transportado por los vientos y se deposita en los sedimentos marinos. Las muestras recogidas en los fondos marinos nos ofrecerán información acerca de su transporte y deposición hace semanas, décadas o miles de años», apunta Antoni Rosell, uno de los investigadores principales del proyecto. « Esto nos permitirá tener un valioso registro temporal continuo y establecer patrones acerca de los cambios en la circulación atmosférica a lo largo de la historia pasada y relacionarlo con los períodos más cálidos y fríos de la historia de la Tierra»,

La investigación se concentra en la zona de los trópicos, donde hay estaciones secas y húmedas y mayor radiación solar. «Los trópicos son el motor energético del sistema climático, si entendemos los cambios que se producen en los trópicos, entenderemos cómo cambia el resto del clima global. Es necesario saber hacia dónde se pueden desplazar las zonas de lluvia o si los desiertos se van a expandir en el futuro», apunta.

La investigación también analizará el papel del polvo mineral del desierto en los procesos de fertilización oceánica y en la regulación del clima global. Al depositarse en los océanos, los nutrientes que aporta permiten fertilizar el mar y contribuyen a una mayor productividad de algas, que absorben el CO2 de la atmósfera.

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