Un ganador del gordo: «Nos tocaron 256.000 euros limpios; estaba pendiente de firmar una hipoteca, ya no tendré que hacerlo»

Un salmantino relata a La Voz cómo se enteró de que a él y a su familia les había tocado el primer premio


Redacción / La Voz

Rubén tiene 41 años y reside en Salamanca. Está casado y tiene dos hijos. La mayor apenas lleva un año en la escuela de yudo Seiza. La familia se encontraba ayer en Madrid «para disfrutar el fin de semana de las luces navideñas». Estaban los cuatro en el apartamento y, de repente, sonó el teléfono móvil de su mujer. Eran las nueve y media de la mañana. «La llamó una amiga para decirnos que nos había tocado el gordo», apuntó todavía emocionado Rubén. Habían comprado cuatro participaciones del club de yudo: «Eran 4 euros por participación y otro más de donativo. En total jugábamos 16 euros».

Cuando les dieron la buena noticia, Rubén no sabía cuánto les había tocado: «Nos marchamos rápidamente de Madrid y regresamos a Salamanca». Dos horas de viaje de nervios. Al llegar a la capital salmantina tiraron de calculadora: «Nos tocaron 256.000 euros limpios». Y Rubén ya tiene claro qué van a hacer con el dinero: «Precisamente este viernes habíamos apalabrado la compra de un piso y estábamos pendientes de firmar una hipoteca. Ahora ya no tendremos que hacerlo». Para el resto del dinero, Rubén aún no tiene un destino definido: «Quedará un poco, para algún capricho, y poco más». Pero su voz dejaba bien a las claras la emoción de haber sido agraciados con el primer premio.

Un gordo, el 26590 que, por cierto, pilló a muchos afortunados con la oreja todavía pegada a la almohada. El número agraciado con el primer premio fue cantado poco antes de las nueve y veinte de la mañana por Noura y Elisabeth. Y claro, muchos estaban todavía reponiéndose de las cenas de empresa o de una dura jornada de trabajo. Es lo que le sucedió a Joan Antoni Pulido, propietario de la administración de lotería número 2 de Súria, Barcelona. El lotero reconoció delante de su establecimiento que el gordo había sido su «despertador». Y añadió: «Me he despertado con el premio» ya que, de repente, su teléfono móvil empezó a echar humo con tantos mensajes y llamadas. Al llegar al negocio se dio cuenta de lo ocurrido: había repartido 8 millones del gordo entre gente trabajadora.

Algo parecido le sucedió a Mercedes Micó, la gerente de la administración del centro comercial Carrefour de Salamanca. En su caso estaba en casa cuando el 26590 salió a la palestra: «Me he venido escopeteada cuando me enteré». Claro que el nerviosismo estaba más que justificado. Había repartido 100 millones de euros entre los integrantes de la escuela de yudo Seiza, quienes, a su vez, habían repartido el 26590 en participaciones entre alumnos y allegados. Entre ellos, Rubén y su familia.

Aunque para afortunados los del centro aragonés El Cachirulo de Reus, cuyos responsables repartieron 320 millones de euros del gordo, gracias a las 80 series adquiridas del 26590, el elegido entre varios números que les habían sido ofrecidos: «No jugamos un número fijo», reconoció José Allueva, presidente de El Cachirulo. Fueron agraciados los 200 socios y numerosos turistas, muchos de ellos aragoneses, que visitan Tarragona. Y como era de prever, el cava corrió por el centro aragonés a ritmo de jota.

 Y si en El Cachirulo, el número escogido lo decidió el destino, en la administración de lotería número 19 de San Vicente de Raspeig, Alicante, era un amuleto, el presagio de que algún día iba a tocar: «Es un número al que estamos abonados desde hace más de 30 años», señaló Manuel Soto, quien repartió 80 millones de euros en premios. Los agraciados, en su mayoría, son vecinos de la localidad alicantina.

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