«Sueño con lograr una quimioterapia muy selectiva, exclusiva para el tumor»

JOEL GÓMEZ SANTIAGO / LA VOZ

SOCIEDAD

SANDRA ALONSO

Las máquinas moleculares tendrán aplicaciones en varios campos dentro de 10-15 años, afirma su descubridor

08 may 2019 . Actualizado a las 17:28 h.

El diseño y síntesis de las máquinas moleculares supone «el inicio de una nueva era», y contribuirán para «avances en la medicina personalizada, solucionar problemas energéticos, de contaminación y otros». Así lo defiende Ben Feringa, de la universidad de Groningen (Países Bajos), quien en el 2016 compartió el Premio Nobel de Química con el francés Jean-Pierre Sauvage y con el escocés Sir James Fraser Stoddart, por sus aportaciones en este campo. Feringa recibe este miércoles el reconocimiento de doctor honoris causa por la USC, con la que colabora hace dos décadas y que ha visitado varias veces. En la Facultad de Química y en el Centro de Investigación Química (Ciqus) tiene tres discípulos. Uno de ellos, Diego Peña, con el físico y coordinador del programa ConcienCia Jorge Mira, tradujeron la relevancia de sus hallazgos

-¿Por qué una nueva era?

-Lo es, porque ahora por vez primera podemos hacer de forma artificial que se muevan moléculas, y tener sistemas dinámicos, como los de nuestro cuerpo, que se mueven con estímulos. El cuerpo humano se mueve porque hay motores moleculares que hacen que haya movimiento.

-¿Entender esas máquinas moleculares del cuerpo servirá para resolver problemas de salud?

-Efectivamente, aprendemos de esas maquinarias moleculares naturales para diseñar las artificiales, es muy importante aprender de ellas.

-¿Qué avances para la salud espera que aporten?

-Nuestro grupo trabaja con antibióticos, porque la resistencia a los antibióticos es un gran problema y queremos diseñar antibióticos inteligentes, que se activen solo cuando tienen que funcionar y después se desactiven, para así evitar la resistencia. También queremos desarrollar quimioterapia inteligente; sueño con lograr una quimioterapia muy selectiva, exclusiva para el tumor, que deje las demás células intactas. Además, aunque el funcionamiento del cuerpo humano es maravilloso, se podría ayudar a mejorar la visión; evitar la comunicación entre las bacterias cuando hay rechazo en prótesis de caderas o en implantes; o favorecer el desarrollo de medicamentos personalizados, más precisos, que se activen donde tienen que actuar.

-En 1999 diseñó el primer motor molecular, ¿cómo fue el proceso?

-Lo descubrimos de forma accidental. Estábamos trabajando en interruptores moleculares 0-1 para guardar información, para computación molecular, y descubrimos cómo las moléculas daban además un giro entero. Ese conocimiento accidental es lo que se conoce como serendipia. De ahí la importancia de la libertad en la investigación, de equivocarse para conseguir descubrimientos importantes.

-¿Cómo avanzaron?

-Intentamos ver hasta dónde podíamos llegar, cómo de rápido podía girar aquel motor, y conseguimos que rotase 12 millones de veces por segundo y anclarlo a una superficie. En el 2001 conseguimos convertir el movimiento de rotación en movimiento de traslación, que es lo que hace un coche, y así surgió el nanocoche, que medía dos nanómetros [un nanómetro es la millonésima parte de un milímetro, aclara Diego Peña]. Hacer máquinas de tamaño molecular, tan extremadamente pequeñas, tenía una gran dificultad. Pero supone iniciar una disciplina que va a mejorar la calidad de vida de las personas.

-El motor eléctrico tardó varias décadas en desarrollar su potencialidad, ¿cuánto demorarán las máquinas moleculares?

-En 10-15 años empezarán las primeras aplicaciones, quizá para materiales que se limpien solos o que se autorreparen; otras necesitarán más tiempo, quizá 30, 40, 50 años, o más. Los descubrimientos básicos tardan mucho: nadie imaginaba en la década de 1950 que habría teléfonos inteligentes, y son un avance que cambió nuestro mundo y sin el que muchas personas no podrían vivir; y la investigación entonces no se hacía pensando en eso.

-¿Cómo se autorrepararán los materiales?

-Cuando tenemos un arañazo en una mano, nuestro sistema biológico es capaz de arreglarlo solo. Queremos que ocurra lo mismo y que haya unas nanomáquinas que puedan reparar materiales. Se investigan mecanismos para que se autolimpien superficies de paneles solares, autolavado de coches, y diversos avances de robótica; para materiales muy diversos, de todo tipo.