Se vende por un euro el castillo de cuento de hadas de Ernesto de Hannover

La fortaleza neogótica de Marienburg, en la Baja Sajonia alemana, ha sido cedida por esa ínfima cantidad por el príncipe Ernesto Augusto de Hannover al Ministerio de Ciencia y Cultura alemán. Tiene truco: Su rehabilitación costará 27 millones al erario público


Redacción | La Voz

Vivir como un rey en un castillo no sale barato. Y eso lo sabe bien Ernesto Augusto de Hannover, quien desde el 2004 ostenta el título de príncipe de la Casa de Welf (antigua Casa de Baviera y llamada en español de los Güelfos). A sus 35 años no le ha quedado más remedio que prescindir de la «joya de la corona» inmobiliaria de su dinastía: el Castillo de Marienburg ya no le pertenece. 

Ernesto Augusto de Hannover, jefe de la casa Güelfa, una de las dinastías más nobles de Alemania
Ernesto Augusto de Hannover, jefe de la casa Güelfa, una de las dinastías más nobles de Alemania

El inmueble, una belleza del neogótico, estaba en algunas zonas en estado ruinoso, era un frío e inmenso espacio sin calefacción y por todo ello el príncipe se hartó de los elevados costes que suponía su mantenimiento. Noble sí, «pero o castillo polo que vale», debió de pensar a la gallega antes de desprenderse de la que ha sido la residencia de verano de los Güelfos. Así, Ernesto de Hannover ha llegado a un acuerdo con el ministro de Ciencia y Cultura, Björn Thümler tras más de un lustro de arduas negociaciones. Se entrega Marienburg al Gobierno de Alemania por un solo euro. A cambio de esa venta simbólica, el Estado asume la reforma, estableciéndose una inversión pública de 27 millones de euros. 

  Abierto al público al terminar las obras

 Según ha explicado el ministro Thümler, de la CDU alemana (la Unión Cristianodemécrata de Merkel) al Frankfurter Allgemeine Zeitung; el acuerdo de compra supone que el castillo quede abierto al público tras su reforma haciendo que sus más de 1.700 piezas de interés histórico sean disfrutadas por alemanes y turistas. Todo el legado artístico-cultural lo asume una entidad benéfica presidida por el príncipe Ernesto de Hannover. El plan de visitas impulsado por la casa de Welf para intentar recaudar fondos y la venta de obras de arte no ha sido suficiente para mantener la propiedad en manos de la realeza. 

La medida ha sido criticada por algunos partidos de la oposición, que consideran que son los propietarios los responsables de conservar sus bienes patrimoniales.

  135 habitaciones

El imponente aspecto de Marienburg pudo ser disfrutado de nuevo en julio de 2017 durante la fiesta de bodas del príncipe heredero Ernesto Augusto de Hannover Jr. con Ekaterina Malysheva. Al enlace estuvieron invitados todos los hijos de la princesa Carolina de Mónaco, que legalmente sigue casada con el padre del propietario del castillo, el príncipe Ernesto Augusto de Hannover (el padre del novio y dueño del castillo antes de la cesión), quien le cedió esta y otras propiedades.

El castillo se erigió entre 1858 y 1867 como regalo de cumpleaños del rey Jorge V de Hannover a su esposa, María de Sajonia-Altenburgo. Su arquitecto fue Conrad Wilhelm Hase, uno de los más influyentes de su época en la zona. Su localización está a 15 kilómetros al noroeste de Hildesheim, y alrededor de 30 km al sur de Hannover. Sirvió de sede de la Casa Hannover en Alemania y estuvo casi un siglo deshabitado tras la anexión de Hannover por Prusia y el exilio de la familia real. En los últimos años albergaba las oficinas de gestión del patrimonio de la dinastía. Algunas partes estaban abiertas a los visitantes, como el museo del castillo, el restaurante o la capilla, pudiendo reservarse para eventos sociales.

Cuenta con 135 habitaciones, alberga un restaurante en su interior y en el futuro algunos de sus espacios podrían ser explotados como hotel. En su web oficial hay disponible mucha más información.  

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