Iñaki Ortega: «Estos chicos llegan a los trabajos y ponen en cuestión las cosas que se han hecho toda la vida. Se está revisando todo»

El economista de Deusto analizó junto a Núria Vilanova la nueva generación de jóvenes marcada totalmente por el uso de Internet

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Redacción / la voz

En opinión del economista y director de la Deusto Business School la generación que llega está llamada a romper totalmente con la anterior. En su libro Generación Z lo refleja.

-¿Qué rasgos definen, desde su punto de vista, a esa generación?

-Nosotros lo resumimos en cuatro ies: Internet, irreverencia, inmediatez e incertidumbre. Estos chicos han sido educados con Internet desde niños, no es algo que se hayan encontrado de mayores. Tienen una irreverencia total hacia lo establecido, perdiéndose el principio de autoridad. Para ellos lo normal es tener respuestas en el mismo día. Comprar y que llegue todo en el día. Que te respondan al minuto. Nosotros eso lo hemos asimilado. Para ellos no. Para ti y para mí es un logro comprar algo y tener lo que compras pronto en casa. Para ellos es normal. Eso lo llevan a todos los ámbitos de la vida y se produce un choque entre la velocidad que tienen y la que tiene el mundo.

-¿Dónde se ha perdido el principio de autoridad?

-Si mi hijo me pregunta cómo se dice riñón en inglés y yo no lo sé, pero me ve que lo miro en un diccionario on-line nunca más me volverá a preguntar. Yo ya no soy el señor que tiene el conocimiento. Tampoco, el profesor. Eso se llevará al jefe más adelante. Ya no existe autoridad porque es algo líquido. No quiere decir que no te tengan respeto como padre, pero desde luego yo ya asumo que soy la fuente del conocimiento para mi hijo. Antes sí.

-Un rasgo común es el punto autodidacta en la educación. Muchos aseguran que estudian con tutoriales de YouTube.

-Claro. Nosotros estamos planteando en la universidad dar las clases de otro modo. Hay que buscar trabajo en grupo y aprendizaje activo. Esta generación tiende a extrapolar cosas que hace en su vida a todo. Ellos usan tutoriales para descargar una cosa o para usar una cámara de fotos. Pero también para estudiar. ¿No entiendo al profesor? Pues me voy a un tutorial. Y ya está.

-¿La universidad actual está preparada para algo así?

-No, en absoluto. Hay un movimiento incipiente para adaptarse a ello. La clase magistral ha pasado la historia. Hace 25 años nadie le enmendaba la plana a un catedrático. Hoy es lo más normal del mundo. Él puede pensar: «¡Qué generación más maleducada!». Pero no, lo que ocurre es que llega una generación con otra personalidad, mucho más retadora y con más autosuficiencia.

-¿Dónde nota la irreverencia?

-Está pasando en los centros de trabajo, cuando estos chicos llegan y ponen en cuestión las cosas que se han hecho toda la vida. Ellos dominan las herramientas digitales. Se está revisando todo. Llegan chicos de 22 y 23 años que dicen con valentía cómo no hay que hacer las cosas. Y se producen choques. Las malas empresas los despiden. Las buenas gestionan esa irreverencia.

-Semeja que no existe tanta ambición económica a la hora de buscar un trabajo, pero sí un interés por convertir el ocio en una profesión. ¿Es así?

-Sí, es debido a la democratización del ocio. Se ha abaratado mucho. Los ves en los viajes. Hoy tomar un avión e ir Londres es relativamente barato. Antes resultaba imposible a no ser que tuvieras mucho dinero. Eso hace que el ocio sea tan importante como el trabajo. En las generaciones anteriores el ocio era algo que conseguías trabajando. Para ellos las dos cosas son igual de importantes. No entienden una vida solo para trabajar. Lo cual hace que busquen trabajos que les permita conciliar. Lo ideal es un trabajo que esté vinculado a ese ocio: videojuegos, viajes, redes sociales...

-¿Estamos ante el mayor corte generacional que se ha producido en los últimos 50 años?

-Sí, nosotros nos parecemos más a nuestros padres o abuelos que a nuestros hijos. Habrá quien diga que es algo exagerado, pero no. Nuestros padres y abuelos socializaron de un modo parecido al nuestro. Si no era verbena, era guateque. Y nosotros, en la discoteca. Se educaron en la calle, en el colegio y en familia como nosotros. ¿Estos chicos? Se están educando en Internet. Socializan en Internet. Compran en Internet. Eso no había pasado nunca. Hace que todo sea universal, gratuito o muy barato e inmediato.

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