De Pemán a Sabina: los intentos fracasados de poner letra al himno español

Desde el siglo XIX se han sucedido los intentos por encontrar una versión del himno que sea posible cantar pero ninguna ha triunfado


A Coruña

«Me preocupa más que el himno no tenga letra que la situación en Cataluña» aseguraba hace unos meses el defensa del Real Madrid y de la Selección Española, Sergio Ramos, envidioso de ver cómo futbolistas de otros países cantaban sus tonadas antes de los partidos. Quizás respondiendo a la preocupación del futbolista de Camas, Marta Sánchez decidía este fin de semana sorprender durante su concierto en el Teatro de la Zarzuela entonando su propia versión de la Marcha de Granaderos.

El de la cantante gallega no es, ni mucho menos, el primer intento de poner letra al himno español que, según algunos músicos, sería de los pocos en el mundo que carecen de estrofas. Entre quienes lo aseguran está Víctor Lago, que defiende que «sólo tres himnos en el mundo no tienen letra: Bosnia-Herzegovina, San Marino y nosotros». Este compositor y productor musical madrileño protagonizó en 2015 una campaña en Change.org para que la propuesta de letra que hizo llegar al Congreso fuese debatida en la Cámara Baja. Citando el sol y los olivos, Lago, en su momento aspirante a Eurovisión, aspiraba a convertirse en letrista oficial del reino con una proposición que, a día de hoy, ha recabado 15.000 apoyos y que comienza así:

¡Gloria! ¡Patria!

supremos estandartes

que cada español

ondea en su corazón.

¡Gloria! ¡Patria!

valores inmortales

que nuestra nación

defiende con honor.

 

Su propuesta, por el momento, ha quedado en el mismo cajón en el que la ministra de Cultura socialista Carmen Calvo guardaba las ideas de letra que, aseguraba, le llegaban a su despacho «cada tres días». Lo dijo en 2007, coincidiendo con el intento de la SGAE (Sociedad General de Autores) y el COE (Comité Olímpico Español) de encontrar una posible composición escrita para el himno patrio que evitase la imagen de los pobres deportistas españoles huérfanos de cántico nacional en las competiciones.

Recibieron más de 2.000 creaciones y un jurado teóricamente experto eligió la ganadora. El autor, Paulino Cubero, un parado de 52 años de Ciudad Real. Su intención de homenajear al españolito medio «que coge el metro para ir a trabajar» fue filtrada a los medios días antes de su presentación oficial. Y aunque Plácido Domingo empezó a ensayarla, nunca llegó a estrenarse públicamente por falta de consenso.

¡Viva España!

Cantemos todos juntos

con distinta voz

y un solo corazón

¡Viva España!

desde los verdes valles

al inmenso mar,

un himno de hermandad.

En plena vorágine de propuestas, ese mismo año el friki Leonardo Dantés aprovechó para presentar incluso la suya propia en un popular programa de televisión. Escueta, eso sí: «Viva, Viva, el buen rollo entre la gente, que es algo genial. Debemos procurar que haya respeto, cariño, alegría y todo lo que nos da felicidad».

Pero la preocupación por dotar de letra al himno español no es exclusiva del siglo XX. El primer intento se produjo en 1843. El escritor hispano-argentino Ventura de la Vega propuso una composición con un coro que decía «Union, españoles, al grito acudid: "¡Dios salve a la Reina! ¡Dios salve al país!» pero no tuvo éxito. Tampoco triunfó a principios del siglo XX el catalán Eduardo Marquina cuando propuso una opción con marcado homenaje a la bandera que no llegó a cuajar:

¡Gloria, gloria, corona de la Patria,

soberana luz

que es oro en tu pendón!

¡Vida, vida, futuro de la Patria,

que en tus rojos es

abierto corazón...!

Ya en 1928, fue el dictador Primo de Rivera quien encargó al gaditano José María Pemán un nuevo intento. Su letra no llegó a ser oficial, aunque durante la República se convirtió en uno de los cánticos de las facciones monárquicas y, años más tarde, se consideró una versión de marcado carácter franquista:

¡Viva España!

alzad la frente

hijos del pueblo español

que vuelve a resurgir.

Por el camino quedan versiones populares y burlescas como aquella que relacionaba la higiene del dictador Francisco Franco con un popular detergente y otras presentadas por reconocidos artistas, como la que Joaquín Sabina elaboró para el concurso abierto por el COE y que Ciutadans recuperó para su campaña de 2012: "Ciudadanos, ni héroes ni villanos. Hijos del ayer, hay tanto por hacer. Ciudadanos, tan fieramente humanos, tan paisanos del hermano de Babel. Alta montaña, con puerto de mar, clave de sol España, atrévete a soñar".

¿Por qué no tiene letra el himno de España? 

Pero ¿por qué no tiene letra el himno español? La razón está en su origen del que da buena pista su nombre. La Marcha de Granaderos o granadera nació como una marcha militar. Era el toque que este cuerpo de infantería empleaba cuando rendía honores al rey. Su fecha de creación no está clara pero es en 1761 cuando se encuentra por primera vez su partitura escrita en un libro de Manuel Espinosa de los Monteros.

Con el paso del tiempo la marcha se hizo popular, al estar los granaderos casi siempre presente en los desfiles ante el monarca. Se dice, además, que durante la Guerra de Independencia este toque identificó la resistencia al invasor Napoleón Bonaparte. Así que en 1815 se decretó su uso como único toque de honor en presencia real. El paso de los años afianzó la melodía en el imaginario popular acabando por convertirla en himno nacional. Algo que nunca ha logrado ninguna de las letras propuestas.

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