El alcalde de Nigrán dona un riñón a su hijo para poder salvarle la vida

Una enfermedad rara diagnosticada al joven cuando tenía 2 años le había provocado una insuficiencia renal

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Vigo / La Voz

«Lo que haga falta por mi hijo». Esa fue la respuesta que Juan Antonio González dio a los médicos cuando le indicaron que era la persona más compatible para donar un riñón a su primogénito, de 16 años. La intervención tuvo lugar el pasado 20 de septiembre y, afortunadamente, ha salido bien. Padre e hijo se recuperan sin contratiempos en el Hospital de La Paz, en Madrid.

Juan González ha tenido que abrir un paréntesis en su actividad como alcalde de Nigrán para centrarse en la salud de su vástago, pero confía en regresar la próxima semana. Es algo para los que su compañeros de equipo de gobierno ya estaban preparados. «Antes de presentarme a las elecciones hablé con mi equipo y les avisé de que en algún momento tendría que ausentarme porque mi hijo necesitaba un trasplante de riñón, y durante estos días me han llamado lo mínimo», explicaba el lunes.

Su hijo Juan fue diagnosticado a los dos años de anemia de Fanconi y hace seis años se sometió a un trasplante de médula que fue un éxito. Pero uno de los efectos colaterales que tiene esta enfermedad rara son daños a otros órganos vitales. Y Juan llevaba mucho tiempo arrastrando una insuficiencia renal que le impedía hacer una vida completamente normal. Una vez superada la prueba del trasplante de médula, afrontaron la que esperan que sea la última entrada en el quirófano. Juan González no se lo pensó dos veces cuando estuvo en juego la salud de su hijo. Y eso que reconoce que es bastante aprensivo y que cuando ve una bata blanca le tiemblan las piernas.

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«Quisieron explicarme en qué consistía la operación, pero yo les dije que no me contaran nada, que estaba para lo que hiciera falta», afirma. Reconoce que donar un riñón a su hijo es algo que no le ha quitado el sueño ni un solo día: «Cualquier padre haría lo mismo. Cierras los ojos y no te preocupas de nada, es algo que no te da ni medio dolor de cabeza».

Dos años de pruebas

El lunes confesaba que tenía más miedo a que le quitaran las grapas con las que le cosieron después de la operación que subirse a la mesa de operaciones. Durante dos años estuvieron realizando pruebas para garantizar el éxito de la intervención quirúrgica. Se iba a haber realizado el pasado mes de julio. De hecho, ya tenían las maletas preparadas para viajar a Madrid, pero en el último momento paralizaron la operación por un posible problema hepático que al final no lo fue.

La anemia de Fanconi es una enfermedad que se caracteriza por una anemia severa y que en un porcentaje elevado de casos provoca fallos en la médula ósea. Curiosamente, cinco de las 150 personas diagnosticadas con esta enfermedad en España son gallegas, todas ellas de Nigrán.

Los padres de Juan lucharon durante años porque España aprobara la Ley de Reproducción Humana Asistida, evitando despropósitos como los que sufrieron ellos, que tuvieron que viajar a Chicago buscando un posible hermano sano y compatible para el trasplante de médula que nunca llegó.

La suerte les sonrió el 13 de septiembre de 2011 desde Hawái, donde apareció un donante con una médula compatible. Entonces era un niño y era una operación con más riesgo, pero superó todas las dificultades. «Mi hijo es muy fuerte», decía su padre desde el hospital.

«Me apetece hacer una vida normal, como mis amigos, y creo que me va a ayudar a mejorar en el atletismo»

El alcalde de Nigrán está satisfecho porque su hijo mejorará su calidad de vida después de haberle donado un riñón. Sus órganos solo funcionaban a un 10 % de su capacidad y eso le limitaba mucho a la hora de hacer deporte, a pesar de que tanto el padre como el hijo son grandes aficionados al atletismo y no se pierden ninguna cita deportiva.

«Me apetece hacer una vida normal, como mis amigos, y creo que me va a ayudar a mejorar en el atletismo, que es lo que me más me gusta», afirmaba el lunes Juan (hijo) desde el Hospital de La Paz. Esta semana tuvo la visita de tres compañeros del club de atletismo Val Miñor, así como de su entrenador y del presidente de la entidad, y le dieron muchos ánimos para poder recibir el alta lo antes posible. Fue una inyección de moral, puesto que los primeros días no resultaron nada fáciles. Permaneció seis días ingresado en la uci y estuvo «fastidiadillo», reconocía ayer Juan González.

«Si todo funciona como soñamos, podrá competir y tener posibilidades», asegura su padre. Otra de las ventajas de su nueva vida será poder llevar una dieta variada y poder comer lo que le apetezca. Con la insuficiencia renal que padecía, tenía unos menús demasiado rigurosos que no le permitían probar la carne y le obligaban a comer pasta a diario.

«La alimentación es muy importante para él y a partir de ahora podrá comer como cualquier otro niño», agradecía Juan González. Su hijo permanecerá todavía una temporada en Madrid, dado que tras ser dado de alta tendrá que someterse a revisiones periódicas para que los médicos comprueben cómo avanza su salud.

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