Las otras pantallas están en la tele

Series como «Modern Family», «The Good Wife» y «Black Mirror» reflejan la convivencia con los dispositivos, mientras el móvil reemplaza a las cámaras


redacción / la voz

Cualquier cosa que el futuro pueda deparar, en Los Simpson ocurrió primero. Cuando ahora el último grito tecnológico parecen ser los smartwatches y los aparatos para vestir, el público no recuerda que en el año 1995 un novio de Lisa Simpson ya hacía una llamada de teléfono a través de un aparatoso reloj con teclas. Los selfies, las impresoras 3D y el modo en que Google lidera el control de las comunicaciones, todo eso ocurrió hace años en el imaginario Springfield. Pero si en eso y en muchas otras cosas la familia amarilla de la televisión ha parecido ir siempre por delante, hay una de sus costumbres que parece ir en desuso: la de reunir a toda la familia en el sofá para ver la televisión.

La sociedad se vuelve cada vez más tecnológica y los programas ya reflejan este cambio. Una de los pioneras fue la comedia Modern Family cuando rodó con un iPhone un episodio completo en el que la acción transcurría a través de la pantalla del Macbook de Claire Dunphy. Ella estaba en el aeropuerto de Chicago intentando conectar por videoconferencia con su hija Haley cuando todos los parientes empezaban a aparecer en la pantalla, donde se apreciaba, de modo muy realista, la interacción con otras aplicaciones como Facebook o el correo electrónico.

En aquel capítulo la familia fue más moderna que nunca a la hora de reflejar el modo en que las familias actuales se comunican en la distancia. Aunque sus productores fueron acusados de haber llevado a cabo un gigantesco anuncio de Apple, fabricante de todos los dispositivos que aparecían en el capítulo, tanto ellos como la compañía tecnológica negaron que se tratara de una campaña promocional.

Los dispositivos que inundan la vida real también acaparan ya las ficciones. Si para el personaje de Carrie Mathison, de Homeland, el teléfono móvil es una herramienta fundamental, para Piper Chapman, protagonista de Orange is the New Black, la carrera tecnológica es la medida del paso del tiempo cuando entra en la cárcel y sentencia: «Cuando salga de aquí habrán pasado tres generaciones de iPhone».

En House of Cards, las conversaciones de WhatsApp de Frank Underwood se sobrescriben en pantalla y The Good Wife se embarcó de lleno en reflejar la actualidad tecnológica a través de su famoso buscador de Internet Chumhum o abordando en sus capítulos asuntos como las redes sociales, el bitcoin o el colectivo Anonymous.

Pero si alguna serie ha apostado por hacer girar sus tramas en torno a la tecnología esa es Black Mirror, que ofrece una visión más crítica sobre el uso que se hace de ella y algunos de los cambios sociales que provoca.

No solo la ficción está cambiando por la convivencia de los smartphones con la televisión. Mientras un 80 % de los españoles utiliza el teléfono móvil mientras ve la programación, tal y como confirman diferentes estudios, el smartphone también empieza a convertirse en una herramienta que transforma los formatos de televisión. Los vídeos grabados por los espectadores tienen cada vez más espacio como contenido televisivo.

Al mismo tiempo, los programas también se valen de esta herramienta para hacer un trabajo más ágil, como demostró La Sexta en las pasadas elecciones norteamericanas cuando periodistas como Ana Pastor y Helena Resano se grabaron a sí mismas con un teléfono y un paloselfie y emitieron en directo en la noche electoral.

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