«Temo más a las bombas que al ébola»

El virus se ha controlado, pero ha colapsado los sistemas de salud de los países afectados


redacción / la voz

Si suena el teléfono, Mariam Alía (Madrid, 1974) no se lo pensará dos veces. Acudirá de inmediato a cualquier lugar del mundo donde se esté produciendo un brote de ébola, tal y como lo hizo cuando la epidemia alcanzó su punto crítico hace dos años en África Occidental. Estuvo casi un año en Guinea, Nigeria, Senegal, Malí y el Congo como coordinadora médica del equipo de emergencias de Médicos sin Fronteras. Y hace poco fue a la República Centroafricana para atender una alerta, aunque fue una falsa alarma. Mañana estará en Santiago para participar en un coloquio tras la proyección del documental Affliction, una película sobre la enfermedad en la zona cero africana.

-¿Nos hemos olvidado del ébola, ahora que se ha controlado la epidemia en África?

-Es cierto que el problema ya no recibe tanta atención mediática y que quizá nos hemos olvidado de la situación, pero nosotros seguimos trabajando en los tres países más afectados, porque la epidemia ha dejado secuelas en los sistemas de salud y en los supervivientes que seguimos tratando.

-¿De qué tipo?

-En los tres países más afectados (Guinea, Liberia y Sierra Leona) ha habido más de 500 muertes entre el personal sanitario. Y esto ocurre en sistemas de salud, sobre todo en Liberia y Sierra Leona, que ya eran muy débiles y que la epidemia ha colapsado. Ahora es necesario reconstruirlos. El ébola no solo afecta en el momento de la epidemia, sino que tiene un impacto posterior en la salud pública.

-¿Y los supervivientes?

-Presentan secuelas físicas, como problemas oftalmológicos, dolores musculares, fatiga crónica... Pero luego también hay que enfrentarse a las secuelas mentales, porque es gente que ha vivido experiencias cercanas a la muerte en las que también han perdido a sus familiares. Si has sufrido ébola tampoco puedes volver al trabajo por las secuelas de la enfermedad, por lo que empeora tu nivel económico y tienes peor acceso a la salud en sistemas por los que tienes que pagar por la asistencia sanitaria. Haber padecido ébola supone un estigma a la hora de reincorporarse a la sociedad.

-¿Habrá nuevas epidemias de ébola?

-El reservorio del virus es animal y existe en varios países de África. El riesgo de que haya una nueva epidemia es muy alto, aunque las posibilidades de que ocurra en zonas urbanas y que se extienda de forma rápida a tres países es más bajo. Pero está ahí, por lo que a partir de ahora tenemos que plantear la respuesta a estas epidemias de otra forma, porque hay riesgo de que el virus pase a las ciudades y afecte a los sistemas de salud a gran escala.

-¿De esta crisis salimos mejor preparados?

-Tenemos, o deberíamos tener, sistemas de vigilancia epidemiológica más desarrollados. La OMS tardó muchos meses en activar la emergencia y confío en que esto no vuelva a pasar, porque cuanto antes declares la alerta antes se pueden poner los recursos para atajar la epidemia.

-¿Tenemos ya una vacuna?

-Hay una vacuna para el subtipo Zaire, que es el más mortal y que fue la que afectó a la África del Oeste, que se ha probado como proyecto piloto y que ha dado resultados muy positivos, aunque no para una vacunación masiva. Si tenemos un nuevo brote estará disponible, pero solo para la gente que ha tenido un contacto directo con las personas infectadas. No está aprobado para una vacunación preventiva masiva.

-¿Ha temido alguna vez por su vida durante la epidemia?

-No, por mi vida no he temido, porque tenemos protocolos muy estrictos para evitar el contagio que hemos desarrollado nosotros y que ahora se aplican en otros organismos. Cuando fue a mi primera epidemia, en el 2012 en el Congo, venía de Siria; y cuando me tocó la segunda, en el 2014, también venía de Siria. Y me siento más segura trabajando con un virus para el que tenemos protocolos muy estrictos que en países en conflicto donde estás expuesto a que te bombardeen el hospital o a que cuando trasladas a un paciente te bombardeen la ambulancia. Temo más a las bombas que a los virus, que al ébola.

-¿Volvería a atender un brote por ébola?

-En verano hubo una alerta en la República Centroamericana, y allí me fui. Los que tenemos una experiencia con el virus tenemos una responsabilidad, la de proteger la seguridad de nuestros compañeros. Si mañana hay una epidemia, tendré una llamada. Y volveré.

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