Los químicos usados para apagar incendios son tóxicos para el suelo

Raúl Romar García
R. Romar REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

Un estudio del CSIC indica que los efectos de uno de ellos persisten diez años

28 jul 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Son sustancias químicas conocidas como retardantes de llama que hoy en día resultan imprescindibles en la extinción de incendios forestales porque potencian el efecto del agua en el apagado del fuego. Pero también tienen un reverso peligroso a largo plazo que acaba de ser constatado por un equipo del Instituto de Investigaciones Agrobiológicas de Santiago (CSIC), que ha comprobado, en una investigación publicada en Science of the Total Environment, que sus efectos tóxicos persisten durante diez años en los ecosistemas quemados. De los tres estudiados, el más nocivo es el polifosfato amónico, que afecta a la composición del suelo y las plantas, altera su fertilidad y perjudica la biodiversidad. Es el trabajo más exhaustivo que se ha hecho en todo el mundo sobre el efecto de los retardantes de llama.

Las recomendaciones de la investigación, al igual que se hizo con las conclusiones de los trabajos que se hicieron sobre los efectos a uno y cinco años, se entregarán a la consellería y al ministerio de Medio Ambiente. ¿Significa esto que debería prohibirse el polifosfato amónico? «Nosotros lo que pedimos es que se tenga en cuenta cómo, dónde y cuándo aplicarlo, que se tenga mucho cuidado en ello, aunque en fuegos descontrolados en los que estén peligro las vidas humanas y las propiedades tendrían que seguir utilizándolo si no hay otras alternativas mejores», explica Serafín González, el coordinador de un trabajo en el que durante más de diez años se comprobaron los efectos de los retardantes de llama tras una quema experimental y controlada en Tomiño (Pontevedra).

Las semillas no germinan

En principio, los investigadores proponen que no se emplee cerca de las masas de agua porque su toxicidad afecta a los organismos acuáticos, un efecto ya comprobado previamente, y sobre los hábitats sensibles pobres en nutrientes de la Red Natura.

Pero, ¿cuáles son los efectos del polifosfato amónico? Tiene unas concentraciones muy elevadas de fósforo y nitrógeno, que a estos niveles son tóxicos para la germinación de las semillas. «Perjudica -precisa González- a las plantas que son germinadas por semillas, que son muy importantes para la recuperación de las superficies quemadas». Por otro lado, tiene un potente poder fertilizante, por lo que provoca un aumento acelerado de las especies de matorral que rebrotan de cepa, como el tojo, pero es desfavorable a otras como el brezo a la retama. En el caso de los árboles, como se ha visto con el pino, este crecimiento inusual es muy desequilibrado, ya que potencia la copa y el tronco, pero las raíces se desarrollan poco. Es lo que se observó en Tomiño, donde una tercera parte de los pinos fueron tumbados por el viento y crecieron torcidos, por lo que su madera no puede ser aprovechada.

Los tres retardantes

Retardantes analizados. Polifosfato amónico. El más perjudicial. Tiene una elevada concentración de fósforo y amonio.

Polímero de acrimalida. Posible riesgo. Puede causar una mayor mortandad en pinos, aunque los datos no son concluyentes.

Espumante. Menor impacto. Es el retardante de llama con menos impacto en el suelo y la vegetación.