¿Cuánto pesa tu mochila?

El peso del saber no es una broma. Porque ninguna mochila encaja en un sistema en el que los niños van cargados como burros. Te lo cuenta YES, la revista gallega de Gente, Creatividad y Tendencias


La Voz

No hay duda de que si a la entrada del colegio pusieran una báscula la mayoría de los niños no podrían acceder con su equipaje de mano. Les prohibirían entrar como en los aviones si, siguiendo las recomendaciones de la Asociación de Pediatría, el peso de sus mochilas superase el 15% de los kilos del niño. Y vaya si lo supera en algunos casos. La prueba la tienen en esta imagen en la que no hemos puesto más intención que pesar su rutina diaria. Y nada mejor que la báscula centenaria de la Farmacia Villar de A Coruña que sigue marcando con precisión el peso del saber. Y la sorpresa es de récord Guinness. ¡Diez kilos! Diez kilos encima de los 35 que pesa la niña. Y dentro no lleva más ladrillos que los que exige la profesión de estudiante a los 10 años: la que fija un horario escolar en un miércoles normal de enero. Con sus cinco libretas cuadriculadas grandes para cada una de las asignaturas y los correspondientes libros para las cinco materias que le tocan. Que sí, que aunque algunas editoriales ya han repartido los libros por trimestres, la carga de casa al cole y del cole a casa sigue marcada por lo que cada centro demanda. Puede ir repartido, pero a veces suman libros de ejercicios, un libro de lectura, un estuche que casi no cierra la cremallera y la agenda que ahora es obligación para que los padres sepan (además de por el terrorífico WhatsApp de la clase) los deberes del día siguiente. Firmado queda como madre, y al YES como notario, de que todo lo contado es verdad. Como que no todos los colegios tienen el mismo sistema. Muchos han elegido que la mayoría de los libros se guarden en el centro, en la cajonera del pupitre, y solo se trasladen los necesarios para las tareas. Es una opción más liberadora teniendo en cuenta que a la mochila se añade casi siempre la bolsa deportiva de alguna actividad. Lo dice con conocimiento de causa el traumatólogo ourensano Óscar Montero. No solo por su profesión, sino porque es padre y lo sufre. «Lo ideal para que la espalda no se castigue es que el peso vaya repartido, como antes los burros de carga, porque así van muchos niños ahora, que además se han puesto de moda esas mochilas con las cintas largas y llevan todo el peso en la zona lumbar. Tienen todos el gesto de una embarazada porque les tira la carga hacia atrás». La clave para él, igual que para el doctor Miguel Alonso, jefe del servicio de rehabilitación infantil del Hospital A Coruña, es que los niños no lleven ese peso mucho tiempo. «Más allá de diez o quince minutos puede acarrear (nunca mejor dicho) un problema -explica Alonso-, que insiste en lo recomendable: que la mochila se ajuste bien a la espalda, con correas acolchadas e incluso una cinta fijada en la cintura». «¡Como montañeros del día a día!», le digo. Una caricatura de los niños del siglo XXI que en un aventuradísimo futuro han añadido ruedas para arrastrarse. Y ojo, que como dice el doctor Alonso, lo ideal es que los carritos sean de los de empujar hacia adelante. ¿Quién sube las escaleras del cole con 10 kilos en el hombro? A veces parece que con tanta sabiduría vamos pa'trás.

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