El sacrificio de «Excalibur» divide a los científicos

Raúl Romar García
r. romar REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

No existen evidencias claras de que los perros puedan transmitir el virus, pero el riesgo tampoco se descarta

10 oct 2014 . Actualizado a las 08:32 h.

¿Podría haberse evitado la muerte de Excalibur? Un día después del sacrificio del perro de la enfermera de Becerreá afectada por el ébola la pregunta sigue sin una respuesta contundente. Ni los científicos se ponen de acuerdo. «Había un altísimo riesgo de que pudiera estar infectado», aclaró ayer el consejero de Presidencia y Justicia de la Comunidad de Madrid, Salvador Victoria, para justificar una decisión que cuenta tanto con defensores como con detractores. Lo único claro es que nunca se sabrá si el can pudo haberse contagiado o no y, en caso afirmativo, si a su vez podía transmitir la enfermedad a humanos. Esta es, de hecho, la gran pregunta, una cuestión que aún mantiene la interrogante abierta.

«No hay evidencias claras sobre si los perros pueden contagiar o no la enfermedad. No hay ningún estudio concluyente. El riesgo no se puede descartar, aunque yo creo que si existe es muy pequeño», precisa Juan José Badiola, presidente del Consejo General de Veterinaria. El trabajo más completo que se hizo fue entre el 2001 y el 2002, coincidiendo con un brote de ébola en Gabón, en el que se expuso al virus a 432 canes. Un 32 % de ellos desarrolló anticuerpos, lo que significa que el virus entró en su organismo, aunque no lo desarrollaron. «Puede ser un portador asintomático y, aunque no desarrolle la enfermedad, replicaría el virus, por lo que podría diseminarlo», explica Germán Santamarina, decano de la Facultad de Veterinaria de Lugo.

Las incógnitas persisten, pese a que en el 2005, a raíz de la investigación en Gabón, el Instituto de Investigación para el Desarrollo de París advirtiese que «estos animales domésticos pueden, por lo tanto, infectarse y excretar el virus durante un período determinado, convirtiéndose así en una fuente potencial de infección para el ser humano».

Sin evidencias

Siguen sin existir evidencias concluyentes, como apostilló ayer el director de la Organización Mundial de Sanidad Animal, Bernard Vellat, quien aseguró que «no hay ninguna prueba científica de que los animales domésticos desempeñen un papel activo en la transmisión de la enfermedad a los humanos». Vellat, sin embargo, sí defendió el sacrificio del animal, porque responde al principio de precaución. O, lo que es lo mismo, no existe evidencia de que los perros contagien el virus, pero tampoco de lo contrario, con lo cual lo mejor es minimizar riesgos. Así también lo entiende Juan José Badiola. «La decisión -dice- es discutible, pero es tan respetable como cualquiera». Y en un sentido similar se pronuncia Santamarina. «Yo quiero mucho a los perros, y mi primera sensación fue de angustia porque lo iban a matar, pero, ante la más mínima duda de que pudiera ser un transmisor, creo que las autoridades sanitarias actuaron correctamente».

Pero tampoco faltan investigadores, y no precisamente pocos, que consideran que sí existían alternativas al sacrificio, como ponerlo en cuarentena para estudiarlo. «Hubiera aportado mucha información sobre el virus y su comportamiento. Han actuado sin base científica para sacrificar al perro y no han hecho caso de las muchísimas voces que pedían ponerlo en cuarentena», apunta Antoni Trilla, responsable de Epidemiología del Hospital Clínic de Barcelona.

«La decisión es discutible, pero es tan respetable como cualquier otra. No se descarta el contagio»

Juan José Badiola

«Sufro por los animales, pero ante la más mínima duda de transmisión, la decisión es correcta»

Germán Santamarina

«Han actuado sin base científica para sacrificar el perro. Han optado por una solución drástica»

Antoni Trilla

«El perro es muy interesante desde el punto de vista científico. No sirve de nada matarlo»

Eric Leroy