Francisco Doce cree que «en esta sociedad el psiquiatra sirve para todo», para hablar del cambio climático, del fútbol... o del aborto. ¿Y sabría si una mujer le miente para tener el informe?
-En general, cuando una persona acude al psiquiatra, en una sesión sale con un diagnóstico posible y un tratamiento. Sí podemos saber si alguien miente, porque esa paciente ficticia diría los síntomas que piensa que tiene que tener, y a lo mejor eso no le encaja al psiquiatra. Pero, vamos a ver, una mujer que quiere abortar es que ese embarazo le genera, como mínimo, un conflicto interior. No es tan raro que se sienta disgustada, triste, preocupada, que le quite el sueño, que tenga ansiedad, pena... Puede exagerar los síntomas, claro, pero algunos seguro que tiene.
-Si le damos la vuelta al asunto, ¿qué consecuencias puede tener para una mujer seguir adelante, obligada, con un embarazo no deseado?
-De nada a todo. No se puede hablar de las mujeres en general, hay que ver a la mujer en concreto. Es fácil que lleve mal el embarazo, y a la vez tenga sentimientos de culpa por ese rechazo; una vez que nace el bebé puede quererlo y ser muy feliz, o el niño puede sentirse rechazado. Es elucubrar...
-Si la ley sale adelante, ¿qué cree que pasará?
-No sé, pero con la otra ley, la del 85, algunos compañeros querían declararse objetores, no por estar en contra del aborto, sino porque no creían que ellos fuesen los que tuviesen que decidir. A nosotros no es que no nos guste el aborto, es que no nos gusta esta ley.