Los famosos certámenes de comilonas arrastran tras de sí una larga lista de fallecidos. Concursantes poco experimentados con organismos que acaban por fallar después de soportar unas excesivas cargas gastronómicas
29 ene 2014 . Actualizado a las 19:10 h.Estómagos férreos y bocas fulminantes son probablemente las dos características que deben tener los valientes que cada año se aventuran hacia el -más que seguro- sacrificio gástrico que suponen los concursos de comilonas. Las reglas parecen sencillas, ingentes cantidades de alimentos y muy poco tiempo para fulminarlos.
En España, Galicia cuenta con un lugar privilegiado en estas convenciones, ya que un restaurante de A Estrada -Argentinos Burguer- es el único lugar que realiza este tipo de concursos de manera oficial y con las normas puestas ante notario. Un restaurante de Rubine ha sido el último en sumarse a una moda que parece ganar adeptos con el paso del tiempo.
Pero para aquellos comedores temerarios que piensen que esto del engullir es tarea sencilla, cuidado con la osadía porque las comilonas le han costado la vida a más de uno.
El pecado de la gula
«Por Dios, este pastel está muy picante». Esas fueron las últimas palabras de Bruce Holland, un australiano de 64 años que falleció en una taberna después de haber ingerido varios pasteles de carne. Durante su participación en un certamen de grandes comilonas, Holland comenzó a toser y se sentó para beber un vaso de agua tras lo el hombre sufrió un desmayo. Finalmente un ataque al corazón acabo con su vida.
La gula también le salió cara a Samuel Gallego Sánchez que en medio de un concurso de comida -consistente en consumir el mayor número de hamburguesas en 10 minutos- falleció al brancoaspirar cuando intentaba tragar un pedazo del alimento.
No apto para estómagos sensibles
Un hombre de Florida lanzó a su estómago hacia la que probablemente haya sido una de las torturas gastronómicas más horribles. Y es que después de ganar un concurso cuyo objetivo consistía básicamente en comer cucarachas vivas, gusanos y larvas, Edward Archbold, de 32 años, falleció tras un cuadro severo de vómitos.
Beber con moderación
Beber con responsabilidad es un sabio consejo que Joaquín Alcaraz García obvió y por el que tuvo que pagar muy caro. Este murciano falleció después de convertirse en el fugaz ganador del Gran Concurso de Cerveza que se celebraba en Murcia con motivo de los festejos patronales de Nuestra Señora del Carmen de la Tercia.
Alcaraz, que tenía 45 años y sufría sobrepeso, falleció después de haber ingerido seis litros de cerveza en 20 minutos.
Ponerle picante a la vida
Dicen los que saben que hay que ponerle picante a la vida, pero lo cierto es que hay que hacerlo con moderación. Eso mismo pensaron dos valientes de Edimburgo que ingirieron el curry «Kismot killer», apodado «el más picante del mundo»
Dos de los participantes en este complicado reto tuvieron que ser ingresados de urgencia tras una llamada del propio local que organizaba la batalla gastronómica. «Fue muy doloroso. Sentí como si una sierra mecánica estuviera atravesando mi estómago con el filo impregnado de guindillas... Creo que he aprendido la lección y nunca lo volveré a hacer. De hecho, he decidido suprimir definitivamente el picante de mi dieta», declaraba Curie Kim, de 21 años y segunda clasificada en el concurso.
Lo cierto es que la muerte estomacal era más que anunciada, ya que la ganadora del concurso consiguió comerse un plato entero de curry en cuatro segundos.