Tarcisio Bertone, una figura todopoderosa empañada por los escándalos del Vatileaks

La Voz

SOCIEDAD

01 sep 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Como secretario de Estado, cargo para el que fue nombrado por Benedicto XVI en junio del 2006, el salesiano Tarcisio Bertone era el trámite por el que había que pasar para llegar al papa. No en vano había sido ya mano derecha de Ratzinger en el Santo Oficio.

Esta cuota de poder no gustaba en el seno de la Iglesia, según pusieron de relieve los cardenales en los consistorios previos al cónclave. Estos pedían un mayor contacto directo con el pontífice y eliminar el papel «todopoderoso» de esta figura.

El nombre de Bertone había quedado salpicado tras la filtración de documentos secretos vaticanos (el llamado Vatileaks), con cartas como la que envió el nuncio en EE.UU. y ex secretario general del Governatorato de la Ciudad del Vaticano, Carlo María Viganó, en las que se denunciaba la «corrupción, prevaricación y mala gestión» en la administración vaticana.

Benedicto XVI ya rechazó una primera renuncia por motivos de edad de Bertone en el 2009 explicando que no quería «renunciar a la valiosa colaboración» del purpurado, y tras el escándalo le volvió a demostrar su confianza. Pero tras Vatileaks, su figura quedó empañada y no quedaba otra solución que su salida, aunque con gestos de agradecimiento por parte de Francisco.

Bertone seguirá siendo presidente de la comisión cardenalicia que vela sobre el IOR, el Banco vaticano, y mantendrá hasta cumplir los 80 años el cargo de camarlengo.