La institución no cerrará en verano ninguno de sus cinco centros en Galicia, pero la asfixia financiera también pone al límite su actividad
11 jul 2013 . Actualizado a las 10:35 h.La crisis de liquidez obligará al CSIC a cerrar veinte de sus centros repartidos por toda España. Pero ninguno en Galicia. «No tiene sentido, porque unos no se pueden cerrar y en otros no nos supondría ningún ahorro», explica el delegado de la institución en la comunidad. Eduardo Pardo de Guevara. Esta es la única diferencia de Galicia con respecto a otras autonomías. En el resto, la situación es exactamente igual que la común: los fondos para continuar con la actividad se acabarán en octubre si el Estado no inyecta 75 millones de euros. «La situación es dramática», advierte Felipe Criado, director del Instituto de Ciencias del Patrimonio (Incipit) de Santiago.
El CSIC, en realidad, no tiene déficit, sino que su angustiosa situación se deriva del acelerado recorte de los fondos que recibe del Estado, que desde el 2008 acumulan una pérdida de 500 millones de euros. ¿Cómo ha sobrevivido hasta ahora sin evitar el colapso? «Sobrevivimos con los ahorros que teníamos, con los remanentes de la institución», destaca Pardo de Guevara. Con la llegada de la crisis, la hucha era de 410 millones. Ahora solo quedan ochenta, los imprescindibles para afrontar los compromisos pendientes. «Con este dinero no llegamos a fin de año», advierte.
Para Felipe Criado, el problema no ha sido la mala gestión del CSIC, «que no es el caso», sino la «política de recortes locos». «Lo único que pedimos -explica- es que se nos dé lo que se nos ha dejado de dar. No necesitamos ser rescatados, como los bancos, porque el problema real es que desde el 2008 hemos perdido 500 millones de euros de financiación». A su juicio, esta situación lo que demuestra no es otra cosa que «a este Gobierno no le interesa la ciencia».
En esta opinión coincide Xosé Antón Álvarez Salgado, investigador del Instituto de Investigacións Mariñas de Vigo que sobrevive con los cuatro proyectos que tiene en marcha. «Nós estamos cubertos ata finais do 2014», dice. Pero puede ser un espejismo, porque ahora el grifo está cerrado y, salvo a los europeos, los investigadores gallegos del CSIC no tienen opciones para competir por proyectos.
«Dos proxectos aprobados do plan nacional do ano pasado aínda non se liberaron os fondos, os de este ano non se convocaron, cando tiñan que saír en xaneiro; aos da Xunta non podemos concorrer dende hai tres anos, e as empresas reduciron de forma considerable os seus contratos de I+D», lamenta Salgado. Aun así, su grupo dispone de remanentes que muy probablemente serán «socializados» por la dirección del CSIC para destinarlos a una caja común con la que solventar los problemas de liquidez de la institución. Salgado entiende que esta medida moleste a los grupos afectados, ya que este dinero les permite seguir financiando su investigación en épocas de vacas flacas, pero la ve razonable. «Prefiro perder eu a que se peche a porta do meu instituto ou a do CSIC en xeral», apunta, al tiempo que lanza una reflexión: «É un pouco triste que non se nos recoñezan 75 millóns de euros, que é unha cantidade ridícula, cando deron miles de millóns aos bancos».
Deterioro de la marca España
La situación general del CSIC tampoco ha pasado inadvertida para Exteriores. Así, el alto comisionado para la Marca España, Carlos Espinosa de los Monteros, advirtió que si no se ofrece una solución para mantener los programas de investigación «se acabará deteriorando la imagen de la marca España». El PSOE también calificó ayer de «alarmante» el «cataclismo» que sufre la institución.