Ola de consternación en los países afectados por este desastre farmacéutico
02 sep 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Las primeras disculpas presentadas por la empresa alemana fabricante de la talidomida a las miles de personas víctimas de este fármaco, 50 años después de los primeros casos de malformaciones, suscitaron ayer una ola de consternación en los países afectados por este desastre farmacéutico.
El director ejecutivo de Grunenthal, Harald Stock, declaró en un discurso que su empresa «sentía mucho» su silencio hacia las víctimas de la talidomida, un producto que se vendía en los años 1950 y 1960 a las mujeres embarazadas para calmar las náuseas durante el embarazo: «Pedimos que consideren nuestro silencio como un símbolo del impacto que nos provocó vuestro destino», dijo Stock en un discurso.
Escultura conmemorativa
El director de Grunenthal, que habló en una sala municipal de Stolberg, en el oeste de Alemania, presentaba un memorial en homenaje a las víctimas, entre las cuales algunas estaban presentes. La pequeña escultura de bronce de una niña sin brazos y con malformaciones en las piernas encarnaba a más de 10.000 niños que nacieron con malformaciones, o a veces sin algunos de sus miembros, después de que sus madres tomaran este medicamento retirado de la venta en 1961.
El discurso fue considerado inapropiado por las asociaciones de víctimas, registradas sobre todo en Alemania, Gran Bretaña, Japón, Canadá y Australia.
Freddie Astbury, consultor jefe de la asociación Thalidomide Agency UK, dijo que hubiera preferido que la empresa «acompañe sus palabras con una inversión financiera» y no únicamente con disculpas. «Hemos aprendido que es importante establecer un diálogo abierto con aquellos que fueron afectados, hablar con ellos y escucharlos», dijo el director, asegurando que Grunenthal ayudará a las víctimas de este medicamento.
En Australia, los abogados de Rowe, una víctima de la talidomida, dijeron: «Sus disculpas son demasiado leves, tardías y llenas de hipocresía».
Los abogados de la australiana recordaron también que «durante 50 años, Grunenthal estuvo implicado en una estrategia de empresa calculada para resguardarse de toda consecuencia moral, jurídica y financiera de la negligencia en los años 1950 y 1960» y su silencio no tiene, dicen, otro sentido.
«Pedimos que consideren nuestro silencio como un símbolo del impacto que nos provocó vuestro destino» Harald Stock