«Trabajamos en un test de ADN para detectar mareas rojas»

Raúl Romar García
r. romar REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

Eirín ha sido premiado por su trayectoria en biología evolutiva

23 oct 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Es investigador Ramón y Cajal en la Universidade da Coruña y acaba de ser designado como el mejor investigador joven por parte de la Sociedad Española de Biología Evolutiva, un premio otorgado por su trayectoria y que recibirá el próximo mes en el congreso nacional de la institución científica. José María Eirín-López, de 33 años, trabaja en el departamento de Biología Celular y Molecular de la UDC, donde, pese a la crisis que también azota a la comunidad científica, ha logrado crear un grupo propio centrado en la genética evolutiva. Hace tres años, un trabajo suyo sobre la evolución de las bacterias fue elegido entre los diez mejores del año en el mundo por parte del grupo editorial de la revista Nature. Esa investigación abría una vía para encontrar sustitutos naturales a los antibióticos, aunque ahora trabaja en el desarrollo de un test de ADN para detectar mareas rojas y contaminación en los moluscos.

-¿Qué le supone el premio?

-Es un reconocimiento para mí, para mi grupo y para la Universidad. Y es importante porque permite ofrecer una difusión muy grande a nuestro trabajo dentro de la comunidad científica, por un lado, y acercarlo a la sociedad en general.

-Usted trabaja en biología evolutiva, lo que parece un área muy relacionada con la investigación básica. ¿Su trabajo también puede ser aplicado?

-Sí. Trabajamos para aplicar este conocimiento en el desarrollo de un test de ADN de genotoxicidad para la detección de mareas rojas o de cualquier tipo de polución que emita el medio marino.

-Trabajan con unas proteínas llamadas histonas, claves para detectar daños en el ADN de los moluscos. ¿Podría explicarlo?

-Cada célula humana posee una molécula de ADN de alrededor de dos metros de longitud que debe ser acomodada en el interior de un núcleo con un diámetro 300.000 veces menor. Esto es posible gracias al enrollamiento del ADN sobre unas proteínas llamadas histonas, dando lugar a los cromosomas. En otras palabras, las histonas son llaves que regulan el acceso al ADN y, consecuentemente, a todos los genes que están contenidos en el mismo. Además intervienen en procesos de mantenimiento, tales como reparar el DNA cuando este sufre roturas.

-¿Y aplicado a su trabajo?

-Por una parte, estudiamos la evolución de las histonas en la naturaleza, intentando comprender cómo se ha ido perfeccionando el empaquetamiento del ADN y la regulación de sus funciones en el interior de la célula, desde los seres vivos más simples a los más complejos.

-¿Y por otro?

-Dado que las histonas participan en la reparación del ADN, nuestra segunda línea de investigación está centrada en utilizarlas como indicadores de daño genético en organismos marinos, como moluscos, sometidos a contaminación, desde mareas rojas hasta vertidos de fuel. Esta vertiente tiene aplicaciones potenciales en la optimización del cultivo de moluscos para su consumo, en la evaluación del riesgo para la salud del consumidor, así como para estudiar la contaminación en las regiones costeras.

josé maría eirín-lópez mejor investigador joven en biología evolutiva