Manuel Blanco está al frente de la parroquia pontevedresa de Campañó.
-¿Qué le parece la medida del Vaticano de admitir a sacerdotes anglicanos?
-A mí todo lo que sea ecumenismo me parece bien.
-¿Y que los anglicanos casados y con hijos puedan oficiar misa y a ustedes les exijan el celibato?
-Eso no es nada nuevo, se está haciendo en la Iglesia desde hace muchísimo tiempo. A nosotros no nos exigen el celibato, nosotros somos célibes porque queremos.
-Pero no pueden casarse.
-Claro, pero las circunstancias son totalmente diferentes. Es completamente distinta la circunstancia de que una persona de otra religión venga al catolicismo a que tú, libre y voluntariamente, quieras optar por esa realidad.
-¿Piensa que los feligreses aceptarán que una persona casada pueda oficiar misa?
-Yo creo que lo vería totalmente normal porque lo que se ve extraño es precisamente la situación celibataria. Esa cuestión es diferente a plantear si el celibato tiene que ser obligatorio y si debe ser para todos los sacerdotes. El celibato es un carisma, es una vocación junto con la sacerdotal. Entonces, lo que puede ser criticable es que se exijan las dos vocaciones juntas, que tenga uno que tener la vocación de célibe y la vocación sacerdotal. A nosotros, los sacerdotes célibes, si tuviéramos compañeros casados, en las reuniones nos darían una panorámica y unas vivencias que solo podemos adivinar por el contacto con la gente.
-Entonces no lo considera un agravio...
-A mí me parece que no hay agravio ninguno, no hay injusticia alguna. A mí no me molesta nada.
-¿Cree que es una señal de apertura?
-No se trata de una medida nueva, está sucediendo en la Iglesia desde hace muchísimo tiempo. Ya hubo sacerdotes que vinieron del protestantismo, aunque aquí se da menos porque el protestantismo está poco extendido.