Hubo quien pagó hasta 1.200 euros para ver el fenómeno desde un avión
23 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.La luz de la mañana dio ayer, en variados países asiáticos, lugar a la noche durante seis minutos y 39 segundos, tiempo suficiente para arrancar muchos suspiros de admiración de gentes de todas las edades. Cerca de un tercio de la población del planeta tuvo la oportunidad de observar el eclipse solar total, que solo será superado, en su duración, en el 2132.
El trayecto de la Luna pudo ser seguido en la India, Nepal, Bangladés, Bután, Birmania, China y las islas Ryukyu (en Japón). Además de los más de 2.000 millones de personas que viven en la región, miles de turistas se desplazaron a ciudades con mejor vista del eclipse para participar de la experiencia.
La mayoría lo vio desde las calles, con gafas especiales de protección distribuidas por las autoridades. Hubo quien prefirió verlo en tamaño mayor desde pantallas gigantes, y también quien pagó hasta 1.200 euros por un asiento en un Boeing, que despegó de Nueva Delhi para interceptar el eclipse a una altura de 12.500 metros.
Las supersticiones orientales ayudaron a aumentar la fascinación por el fenómeno astronómico. Muchas mujeres embarazadas pospusieron sus cesáreas y, cuando el sol volvió a brillar, el río Ganges, en la India, fue invadido por millones de personas que querían purificarse en el agua iluminada por la nueva estrella. Un octogenario murió arrollado por la multitud.