¿Cuál es el límite de velocidad en las autopistas de acceso a Barcelona? La respuesta correcta en los tramos de 16 municipios de conexión con la metrópoli es, desde hace justo un año, 80 kilómetros por hora, en una polémica medida que se adoptó para mejorar la calidad del aire. Pero desde ayer esta afirmación tampoco es del todo válida y la respuesta más certera es, simplemente, depende. Depende del grado de contaminación ambiental detectado, de la congestión del tráfico, de las inclemencias meteorológicas (lluvia, niebla, viento, nieve) o de las obras o accidentes que se hayan podido producir en la vía.
Estos y otros factores son de los que dependerá, en cada momento, el límite de velocidad, que podrá descender de 80 kilómetros por hora en las vías más cercanas a Barcelona -o 100 y 120 en las más lejanas- a 60 o incluso 40. Es lo que se conoce como velocidad variable o control dinámico de la velocidad, una polémica medida que se estrenó ayer de forma experimental en 19,9 kilómetros de la autovía de Castelldefels (c-31) y en 14,3 de la autopista del Garraf (C-32). El proyecto, pionero en España, aunque de aplicación en otros países europeos, se extenderá de forma progresiva a partir del verano al resto de las vías de acceso a la capital catalana.
La velocidad, en función de las circunstancias de la carretera o de la calidad del aire, irá variando de diez en diez kilómetros. Para saber cómo actuar en cada momento, los conductores podrán conocer el límite oficial de un tramo concreto mediante la información mostrada en unos pórticos instalados en cada kilómetro y señales laterales ubicadas en los accesos a las carreteras. El control central se llevará a cabo desde el Centro de Información Vial de Cataluña, que ha instalado equipos de lectura de las matrículas para calcular el tiempo de recorrido de los vehículos, que podrán conocer los técnicos en tiempo real, lo que les permitirá también modificar los límites de velocidad en función del grado de saturación de las vías. La medida, sin embargo, no ha surtido el efecto deseado, al menos el primer día, ya que se han seguido produciendo retenciones con las quejas de los automovilistas. La iniciativa ha levantado una fuerte controversia política, ya que por la noche no se aplicará flexibilidad para ir a más de 80 por hora, como pedían algunos consejeros y alcaldes socialistas.
En Madrid, su alcalde, Alberto Ruiz Gallardón, ya advirtió que Cataluña no es el modelo a seguir, sino la potenciación del transporte público.