Pacto de silencio en las granjas

SOCIEDAD

Los pocos ganaderos dispuestos a hablar de la enfermedad de la lengua azul critican la falta de reflejos de la Xunta

27 sep 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Un tiempo de silencio que no se sabe cuándo acabará pero del que sí se sabe cuándo ha empezado. Ganaderos de la Terra Chá, una zona en la que han aparecido algunos casos de lengua azul igual que en otras comarcas de Galicia, se muestran remisos a opinar sobre el tema, en una actitud que ofrece rasgos curiosos: el primero, que los que optan por el silencio son tanto ganaderos afectados por el problema como otros que hasta ahora se han visto libres de ese mal; y el segundo, que los que no han tenido hasta ahora reses enfermas entienden el silencio de los otros.

Un ganadero de Castro de Rei que recientemente se vio afectado por la situación contó ayer a este periódico aspectos relacionados con la enfermedad de sus reses y con el proceso seguido después a condición de que no se citase su nombre. Su punto de vista apunta a falta de reflejos de la Xunta para atajar el problema, ya que, afirma, la aparición de casos en Asturias debía de haber sido motivo más que suficiente para afrontarlo. De todos modos, dijo que el de la lengua azul era un mal menor en el campo, y lo relacionó con el precio de la leche: si lo que se paga por litro sube 10 céntimos, se cubren bien los 100 euros que puede costar el tratamiento.

Otro ganadero del vecino ayuntamiento de A Pastoriza, que no ha sufrido el problema pero que pidió que su nombre no fuese citado, manifestó que tal vez Medio Rural debería de haber prohibido la importación de animales procedentes de zonas de riesgo. Sin embargo, cuestionó que se pudiese tomar esa decisión, sobre la cual aportó otro dato: un animal puede estar sano, con documentos que lo acrediten, al entrar en un camión y llegar contaminado al lugar de destino.

Sin información

Un ganadero que sí aceptó hablar públicamente fue Xulio Pita, residente en el municipio chairego de Castro de Rei. Su opinión es que la vacunación llega tarde y que ese aspecto, «sexa a culpa de quen sexa», es un error. Por otro lado, sostiene que la información ofrecida no es la suficiente: «Non sabemos se isto é unha variedade da glosopeda ou que é; hai -agregó- un descoñecemento total».

Por otra parte, Benjamín Rivas, ganadero del municipio mariñano de Lourenzá en cuya explotación se dio un caso positivo en una vaca de carne, también se quejó ayer de desinformación. Según recogía Efe, este ganadero lamentó que nadie le hubiese explicado de modo claro la forma en que la enfermedad se puede transmitir de un animal a otro.