Un prólogo con el monasterio de Samos como coartada

La Voz

SOCIEDAD

En la céntrica galería Motoazabu de Tokio se celebró anteayer el aperitivo de la festa rachada gastronómica. Tocaba inauguración de exposición de fotos de un gallego, y no faltaron, para acompañar, las delicias gastronómicas de la tierra: croquetas de manzana con cárdamo y de marisco, empanada de xoubas y de bacalo con pasas, brocheta de tomate y jamón al estilo japonés, cigalitas con calabacín, mejillón en escabeche, almejas con gelée, cucharita de pulpo... Todo, regado con albariños, ribeiros, valdeorras y ribeira sacra, y aguas y cervezas de la tierra. El ágape estuvo dirigido por los mismos protagonistas de ayer. Juna Aikawa, un estudiante japonés de cine, probó un ribeiro y un albariño y los definió, en un más que correcto castellano, como «muy interesantes». Antes de la degustación, el vigués Luis Ocaña presentó su exposición de fotos Samos, espírito do Camiño, que ya se pudo contemplar en Lugo hace dos años. La galería se quedó pequeña para acoger a los tres centenares largos de personas que acudieron a la cita cultural. Tampoco faltó el glamur local. Luis Fernando de Cuenca, que es el número 2 de la embajada española en Tokio, adelantó que el próximo año Santiago acogerá el undécimo encuentro hispanojaponés. El autor de las imágenes del monasterio benedictino calificó el acto como «paso importantísimo» en su trayectoria, después de exponer en una universidad de Tokio. Muchas de las imágenes, en blanco y negro, están realizadas con el sistema de alto rango dinámico, «perfecto para mostrar la belleza de la arquitectura y del ambiente del lugar». Ocaña trabajará para la prefectura de Wakayama para fotografiar el camino de Kumano, una ruta de peregrinación como la de Santiago. Mañana se firmará un acuerdo de colaboración para la promoción de ambos caminos.