Isabel Pantoja llena en Madrid por el morbo de su detención

La Voz

SOCIEDAD

16 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

«A la Pradera», indicaba un cártel en la salida del Metro más próxima a la castiza ermita de San Isidro. Pero más adecuado habría sido poner «al concierto de la Pantoja», porque el segundo recital que la tonadillera dio tras su detención, el 2 de mayo, por su presunta implicación en la operación Malaya, congregó en Madrid en la noche del 15 -festividad de San Isidro- a miles de personas, fans y curiosos a partes iguales. Ni la poco agradable mezcla del olor a fritanga que se respiraba en las inmediaciones de la Pradera del Santo, ni los codazos, pisotones y empujones de la marea humana que se dio cita mucho antes de las diez de la noche -hora prevista de inicio del concierto- tuvieron efectos disuasorios. «Cógeme en brazos, Maripepa, que no veo nada», pedía una mujer a su amiga. «Va vestida de rojo», contaba otra señora, alzada entre dos por encima del mar de cabezas. «Yo quiero verla, sólo eso», comentaba un joven, al que un amigo le decía con ironía: «Pues ánimo, sólo quedan cien metros». Imposible avanzar hacia el escenario, al que Isabel Pantoja salió vestida con una bata de cola rojo pasión y el pelo suelto. «Bravos», «guapas», silbidos y aplausos se mezclaban con otras expresiones menos benévolas: «Al talego, oé», «delincuente, oé» o «sí, sí, sí, la Pantoja a Alhaurín». Maridos obligados por sus esposas, seguidoras, jóvenes y no tan jóvenes, aficionados a la copla, españoles y extranjeros se reunieron en la noche del domingo, cuando Isabel Pantoja arrasó en Madrid. El concierto era gratis, pero el morbo sumó enteros. «Queremos verla antes de que la entrullen», comentaba un grupo, al que otro respondía defendiendo la honorabilidad de la cantante. Casi dos horas sobre el escenario y copla, mucha copla, incluido el «Pena, penita, pena». | natalia bore