Chantada, litros y litros de fiesta

Carlos Cortés
Carlos Cortés MONFORTE

SOCIEDAD

Feira do Viño Miles de personas acuden al reclamo de las bodegas Los más jóvenes prolongaron la juerga el sábado hasta las cuatro de la mañana.

13 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

En el ámbito de la Ribeira Sacra se celebran todos los años cinco fiestas del vino, pero Héctor Domínguez lo tiene claro: «La de Chantada es la mejor, porque hay vino todo el día y toda la noche». Los chantadinos celebraron este fin de semana la edición número 23 de su Feira do Viño. Ellos y muchos miles de personas que, como el monfortino Héctor, se desplazaron a esta localidad lucense este fin de semana para disfrutar de 48 horas de fiesta desatada. Como en las otras cuatro fiestas vinícolas del circuito de la denominación de origen Ribeira Sacra, en Chantada siempre ha habido debate sobre el objetivo último de este tipo de certámenes: vender cuanto más mejor en las barras de las casetas -a cinco euros la botella- o contactar con compradores al por mayor para colocar la producción el resto del año. A primera vista, da la impresión de que aquí el espíritu festivo arrasa con cualquier previsión comercial a medio plazo. Pero probablemente ésa sea una conclusión demasiado apresurada. Así lo cree Primitivo Lareu, uno de los diecisiete bodegueros que este año venden su producto en la feria. «O que se ve é a festa, pero moitos dos clientes que eu teño fíxenos aquí», afirma. Mientras Lareu se explicaba, miles de personas mayormente ajenas a este dilema recorrían ayer al mediodía la carpa instalada en la plaza Santa Ana para cobijar las bodegas. Muchos de los más jóvenes habían bailado toda la noche en ese mismo lugar, lleno a reventar hasta las cuatro de la mañana, entre vinos, pinchos y música verbenera. Algo así como la mezcla perfecta entre una fiesta rave y el pulpo á feira. Pero ayer el palco era de los políticos. En él se subieron a la una y media de la tarde nada menos que 36 alcaldes, concejales, diputados, senadores y delegados de consellerías. Seguían al conselleiro de Medio Ambiente, Xosé Manuel Barreiro, que fue el encargado de leer un pregón en el que elogió el consumo moderado de vino y a quienes lo elaboran. Por la tarde, superada la tregua de la sobremesa, un mar de cabezas vovía a llenar la carpa. Los veteranos Charangos de Neda hacían bailar a los jóvenes con rastas de la comparsa musical Batuca Galega al ritmo del clásico venezolano Alma llanera , ése que dice: «Yo nací en una ribera del Arauca vibrador...». Cerca de ellos, Héctor y sus amigos se preparaban para despedir un fin de semana intenso.