Felicitación real poco navideña

La Voz

SOCIEDAD

AFP

Hechos y figuras

12 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

La felicitación navideña del príncipe Carlos y sus hijos, Guillermo y Enrique está muy lejos de la típica estampa con árbol, luces y estrellas. Y nada de abrigos, ni gorros ni orejeras... La calefacción debe funcionar a tope en esta época del año en los jardines de la residencia de campo Highgrove. Y si no fíjense en los protagonistas. ¡Los tres en camisa, en pleno diciembre y con las mangas remangadas...! Informales y elegantes pero, que quieren que les diga, a mi me falta algún símbolo navideño, aunque fuera un simple muñeco de nieve al fondo. Pero es que no hay tampoco nada que evoque el invierno... lo único de entrañable que tiene esta imagen es la sonrisa que los tres tienen dibujada en la carita y la sensación de familia feliz que el famoso fotógrafo Mario Testino, por cierto, el favorito de la fallecida Diana de Gales, ha captado con maestría. Para publicar la foto, los diarios británicos han tenido que hacer una donación económica a la Fundación de Caridad del Príncipe de Gales, que utilizará los fondos para financiar proyectos destinados a facilitar agua potable en la India. Otra foto habitual en la prensa londinense de los últimos días ha sido la del príncipe Enrique junto a su novia, la sudafricana Chelsy Davy . Y cuenta The Mail on Sunday que suenan campanas de boda para el príncipe, tercero en la línea de sucesión a la corona británica. El dominical cita al tío de la joven, Paul Davy , quien, al parecer, ha revelado detalles de la relación y asegura que los tortolitos son inseparables. Según Davy, Enrique conocerá a sus posibles futuros suegros próximamente en Mozambique, encuentro que puede «formalizar la relación», según se lee en el dominical. Enrique conoció a Chelsy cuando ella estudiaba en el colegio de niñas Cheltenham Ladies, cercano a la residencia de campo de Highgrove. . Más navideña es la imagen que vemos a la derecha. Son niños de Corea del Sur entonando villancicos en la iglesia Suwon, en Seul. Al contrario que la familia real británica, estos pequeños surcoreanos sí tienen muy claro qué es eso del espíritu de la Navidad y lo transmiten felices por dos motivos. El primero de todos porque la gran mayoría de los surcoreanos profesa alguna religión cristiana, en su mayoría protestantes. Y en segundo lugar porque las Navidades son el mayor período vacacional para el país y abarca desde el día 25 de diciembre hasta Año Nuevo. Un lujo para las poco ociosas sociedades asiáticas.