Los rusos han pasado de ser paradigma del socialismo a reducto casposo de las tradiciones más capitalistas y decimonónicas. ¿Qué hay más burgués que una puesta de largo? Pues en Rusia es el pan nuestro de cada día. Incluso lo llevan al extremo, como recoge la imagen que hoy les traigo y que es ni más ni menos que la celebración del 125 aniversario del museo dedicado a Pushkin , muy cerca de San Petersburgo. Aunque parece una escena de Guerra y paz o algo parecido, no crean, el bailecito de marras se celebró este fin de semana. Con Putin parece que en Rusia vuelve a ponerse de moda el zarismo. Cabezas privilegiadas Y si de lo que se trata es de apuntalar tradiciones, la imagen de abajo no es tampoco ninguna tontería. Se trata de unas pruebas que Brian Towers realiza sobre Simon Pride para hacerle un sombrero a medida. Towers es dependiente de la tienda James Lock & Co, una sombrerería de postín situada en la londinense y glamurosa St James Street que, desde hace nada menos que 250 años, tapa, protege y adorna las cabezas más ilustres del imperio. Tienen en sus archivos las medidas de cráneos como el de Nelson , la princesa Diana y, ya en otra esfera, Madonna . Tan glamuroso como puedan imaginar es el dramón del cineasta sueco Ingmar Bergman , que acaba de publicar un libro - Tres diarios - con su hija María . Trata de la madre de la joven, Ingrid von Rosen , esposa del director fallecida en 1995 de un cáncer. Dicho así parece una historia de amor y familia más, pero siendo quien es el personaje, nada más lejano de la realidad: Ingmar e Ingrid se enamoraron en 1957 y dos años después nació su hija; sin embargo, ambos estaban casados, cada uno por su cuenta, y María no supo que su padre era tal hasta que tuvo 22 años. Al final, Van Rosen fue la sexta (sí, leyeron bien) esposa de Bergman, que ya andaba por la tercera mujer cuando la conoció.