Homenaje a la heroína de Rábade

SOCIEDAD

Crónica | Recuerdan a la guardabarreras que murió por salvar a un niño en 1954 La trabajadora de Renfe en el paso a nivel con barreras de Rábade logró evitar que un tren arrollara al pequeño, pero dejó la vida en esta acción y a siete hijos huérfanos

26 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

?anuel García Vázquez, de 52 años, no quiso perderse ninguno de los actos, celebrados ayer en Rábade, en homenaje a la guardabarreras Evangelista Rey, arrollada por un tren cuando intentaba salvar a un niño de dos años. Manuel era precisamente aquel niño y vivía entonces en una casa próxima. Ese día iba con su madre a buscar agua y con su inconsciencia infantil se colocó en la trayectoria del tren que acabó matando a la trabajadora de Renfe. Manuel García no pudo reprimir lágrimas de agradecimiento en la ofrenda floral ante la cruz que honra la memoria de Evangelista. Los familiares de ésta, entre ellos una hija de los siete a los que dejó huérfanos el 25 de septiembre de 1954, también vivió con emoción el acontecimiento que el pueblo de Rábade no olvida y que rememora una cruz y una placa. Manuel explicó que el sábado que el 24 de septiembre de 1954, en que cumplía dos años, volvió a nacer. Él no se acuerda de nada de lo ocurrido. «Sei o que pasou porque mo contaron a miña familia e a de ela». «Miña nai iba buscar auga a un pozo -relata- e eu quedei xugando onde as cancelas da vía do tren. Evangelista foi pechalas e cando viu chegar a máquina tamén me viu a min no medio da vía, que ía para onde miña nai e foi buscarme. Eu salvei e ela quedou elí». Un vecino que ahora tiene 72 años dice que él vió a la guardabarreras muerta en el mismo lugar en el que hoy se levanta la cruz con la placa que recuerda el accidente. Asegura que, pese a que pasó medio siglo, todavía guarda fresca en la memoria la experiencia y que aún hoy le dan escalofríos cada vez que lo recuerda. Los vecinos de Rábade que asistieron a los actos de homenaje a Evangelista coincidían en que la guardabarreras se merecía este reconocimiento, aunque éste llegara con un poco de retraso. Antes de la ofrenda floral delante de la cruz que recuerda el acontecimiento que destrozó una familia con siete hijos, de los que aún viven cinco y llevó el agradecimiento a otra, hubo una misa cantada en la iglesia parroquial. Posteriormente depositaron otro ramo de flores en la tumba de la heroína de Rábade.