Crónica | El efecto hamburguesa Un estudio internacional relaciona el importante incremento de la deforestación experimentado en la Amazona con la creación de pastizales para alimentar el ganado
02 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?l pulmón del planeta está seriamente amenazado por lo que los expertos han bautizado como el efecto hamburguesa . En diez años, entre 1990 y el 2000, la Amazonia perdió la superficie equivalente al doble de Portugal, pero en los últimos doce meses, y pese a las medidas de protección anunciadas, la deforestación aumentó en un 40%, un área similar a Haití. Y la progresión sigue: «Si no se adopta un plan de acción urgente, la Amazonia brasileña podría perder en los próximos dieciocho meses un área adicional del tamaño de Dinamarca», advirtió Benoit Mertens, uno de los autores del informe del Centro Internacional para la Investigación Forestal (Cifor) en el que se alerta sobre los riesgos que pesan sobre la mayor reserva natural de la tierra. Pero, ¿qué es el efecto o la conexión hamburguesa? Los autores del estudio no tienen ninguna duda: la destrucción de importantes áreas de selva para la creación de pastizales con los que alimentar a la cada vez más numerosa cabaña de ganado de Brasil, un país que en los últimos años se ha convertido en el principal exportador mundial de carne de res a causa de la crisis de las vacas locas que en los últimos años cerró el mercado mundial al ganado europeo. «El Gobierno brasileño ha tenido un gran éxito a la hora de erradicar la enfermedad de las vacas locas y de la fiebre aftosa, pero aunque quizás éstas sean buenas noticias para las vacas, son muy malas para los bosques», corroboró David Kaimowitz, otro de los autores del informe y director general del Centro Internacional para la Investigación Forestal. Por un lado, los datos sobre la deforestación del Amazonas, refrendados por el Instituto de Investigación Espacial del Gobierno de Brasil, revelan una tala progresiva, con incrementos de hasta un 40% de un año a otro, mientras que, por otro, las cifras revelan que la cabaña de Brasil pasó de 26 millones de cabezas de ganado en 1990 a 57 millones en 2002. «No cabe duda -aseguran los investigadores- que existe una fuerte relación entre la dramática deforestación de la selva amazónica con el incremento en las exportaciones de carne». Otro dato contundente avala esta conclusión: si en 1995 Brasil exportaba reses por valor de 500 millones de dólares, el pasado año lo hizo por más de 1.500 millones. Carne molida La mayor parte de las exportaciones de Brasil se dirigen hacia la Unión Europea, que incrementó sus importaciones respecto al país sudamericano en más de un cuarenta por ciento en los últimos años. «Los ganaderos -sostiene Kaimowitz, gerente del centro que elaboró el informen- están convirtiendo el Amazonas en carne molida, y ésta es la amenaza que a largo plazo será la más impactante». El Gobierno brasileño anunció el mes pasado un plan de acción de 135 millones de dólares para frenar la deforestación de la selva. El programa incluye medidas de planificación del uso de las tierras y contra su ocupación ilegal