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09 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Es lo último en Las Vegas. Vestir a muñecos (supongo que más muñecas que muñecos) humanos con ropa sexy. Todo un clásico de la imaginería erótica. Lo han puesto en marcha en la sala Studio 54 del hotel de la Metro en la ciudad de los casinos. Y con bastante éxito por lo que parece. La zona, reservada sólo para vips, se llama Casa de Muñecas y, en ella, los clientes pueden elegir en un armario la ropa con la que vestirán al modelo o a la modelo. Que se sepa, el proceso es vestir, no desvestir. Y la variante es ser voyeur , es decir, ver como un modelo viste al otro a las órdenes del cliente de turno. ¿Qué les parece? No se quejarán de que no les doy ideas. Seguro que en Las Vegas cuesta una pasta practicar este divertimento. En casa pueden hacerlo gratis. Intercambios de parejas Y ya que empezamos calentitos, ¿alguna vez han pensado en cambiar su pareja por una noche? Es un fenómeno creciente, aunque no siempre bien visto. En Argentina, donde se calcula que hay 60.000 parejas que participan de este juego, están bastante mosqueados porque un tribunal les ha negado la personalidad jurídica. Lo que más les ha molestado ha sido que en el fallo del juzgado se argumente que no les conceden esa entidad jurídica porque sería un colectivo que promovería la infidelidad. Ellos argumentan que ya son mayorcitos y que los intercambios se hacen siempre de mutuo acuerdo. Pero el tribunal lo dejó bien claro: las prácticas swinger , o de intercambio de pareja: «son una transgresión de los principios básicos de la institución del matrimonio que conforma el orden público familiar». No sé que opinan ustedes, pero a mí me da la impresión que a los ponentes de la sentencia no les sobra imaginación sexual. De vez en cuando le pasa. Sale de gira y deja a todo el mundo sorprendido con arranques inesperados. Ayer andaba visitando unas granjas del interior de Inglaterra cuando alguien puso un pudding en sus manos y el heredero soltó: «He descubierto un nuevo deporte: el lanzamiento de puddings». Ante la sorpresa general, Carlos cogió el pastel y lo lanzó contra un grupo de granjeros que se encontraban frente a él con lo que, uno de ellos, no tuvo más remedio que cogerlo al vuelo. Respuesta del príncipe: «Podía haber sido un buen tiro». Afortunadamente, el granjero que recogió el pastel no tuvo la ocurrencia de devolver el lanzamiento, porque tal vez Carlos no hubiera sido tan ágil y la cosa podía haber acabado sin sonrisas. Y cerramos con honor y gloria para el cocinero español José Ramón Andrés , que ayer fue condecorado como el mejor de la región atlántica de Estados Unidos. Allí lo consideran como el Oscar al mejor cocinero y se lo han concedido por su trabajo en el restaurante Jaleo , de Washington. José Ramón, que es asturiano de Mieres, viaja cada año a Roses para trabajar unos días con Ferrán Adriá , de quien aprendió la profesión. Así que ya saben, si viajan a Washington y están más o menos forrados, en Jaleo se come bien. Página en Internet: