José Manuel Vázquez, cardiólogo: «A partir de los 40, hay que medirse la tensión cada dos o tres meses»

Lucía Cancela
Lucía Cancela LA VOZ DE LA SALUD

ENFERMEDADES

José Manuel Vázquez, jefe de cardiología del Chuac.
José Manuel Vázquez, jefe de cardiología del Chuac. Marcos Míguez

El jefe de cardiología del Chuac analiza los últimos datos sobre las causas de defunción en Galicia, publicados por el INE, en los que las enfermedades del sistema circulatorio ocupan la primera posición

01 jul 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

José Manuel Vázquez (Oseira, Ourense, 1962), jefe de cardiología del Complexo Hospitalario Universitario de A Coruña (Chuac), ha podido observar, primero desde los asientos de la facultad de Medicina, después desde su consulta, cómo las cifras relativas a las enfermedades del sistema circulatorio crecían y, con ello, los tratamientos y técnicas de diagnóstico mejoraban. Hoy, pese a que este tipo de patologías ocupen el primer puesto en las causas de defunción en España, la población vive más y mejor. Y eso, dice él, es una buena noticia. 

—Las enfermedades del sistema circulatorio son la primera causa de muerte en Galicia. ¿Qué factores cree que lo explican?

—Aunque hay otras variables de riesgo cardiovascular, como la hipertensión o el colesterol, la edad es un factor importante en la incidencia y en la prevalencia de estas enfermedades. Y Galicia tiene una población envejecida. Esto es algo bueno, porque significa que la gente vive mucho, pero también provoca que al final acaben desarrollando patologías de este tipo. Otro de los factores de los que se ha hablado, y lo vemos por ejemplo con la alta tasa de ictus que tenemos, sobre todo en mujeres —una de las mayores en España—, es que puede intervenir la hipertensión, condicionada por los hábitos de vida, especialmente de la dieta, con bastante salazón. Es cierto que esta costumbre está disminuyendo, pero ha habido varias generaciones que comían mucha carne conservada en salazón. Así que son cuestiones de este tipo. No creo que en Galicia tengamos una genética que nos predisponga a un mayor riesgo. De hecho, la esperanza de vida es bastante alta comparada con otros sitios y, con ello, la gente de edad avanzada. 

—Destaca el factor incuestionable de la edad. ¿El corazón, las arterias y los tejidos, y el funcionamiento de estos, envejecen a medida que lo hacemos nosotros?

—Claro. Cuando queremos evaluar el riesgo de tener una enfermedad cardiovascular nos guiamos por los scores que se han publicado desde las sociedades científicas. Y en estos se incluye el colesterol, fumar, la tensión arterial, en algunos ahora también la diabetes, que es un factor de riesgo importante. Cuando los estudiamos, uno de los factores que realmente tiene más impacto es la edad. Es decir, a partir de ciertos años, el riesgo de tener una enfermedad cardiovascular, un evento cardiovascular es alto. Si tú tienes una población que es muy añosa, la probabilidad de tener patologías cardiovasculares va a ser mayor. Eso es así. Y sin embargo es una buena noticia que tengas gente de edad avanzada. Que la gente viva más significa que es una sociedad que cuida a su gente, que tiene unas costumbres y una forma de vida más saludable, o una mejor genética. 

—¿En las enfermedades del sistema circulatorio priman los hábitos de vida o la genética?

—Ambas tienen importancia, y seguramente no conozcamos de forma completa ninguna de las dos. De hábitos de vida sabemos bastante porque es un campo que ha crecido mucho en los últimos sesenta años. Por ejemplo, ahora sabemos que fumar es malo para el corazón, y aunque parece algo muy obvio, no lo era en el pasado. Sabemos también que la tensión arterial, el colesterol elevado o la diabetes son factores de riesgo. Por otro lado, hay enfermedades de tipo genético que, desde luego, condicionan mucho tener una patología cardiovascular. Gente que tiene alteraciones genéticas en el metabolismo del colesterol, algunas que son muy severas, que facilitan un infarto ya en edades tempranas de la vida. Lo más probable es que las personas que tienen un infarto antes de los cuarenta padezcan una. En cualquier caso, genética y hábitos de vida están asociados. Hay gente que puede tener un riesgo genético mayor que otro, pero si tiene unas costumbres y unos hábitos de vida que son más saludables, puede no tener ninguna manifestación de enfermedad, y otra persona cuyo riesgo genético es algo menor, pero presenta unos hábitos de vida muy insanos, sí la acaba desarrollando. Es una combinación de las dos. Es verdad que en la parte de genética nos falta mucho por saber y creo que condiciona no solo enfermedades cardiovasculares, sino muchas otras.

—¿Hay una edad a partir de la cual es imprescindible cuidarse? Pienso, por ejemplo, en costumbres como medirse la tensión. 

—Claro. Cuando somos jóvenes, uno siempre tiene la sensación de salud y, en realidad, no nos preocupamos tanto. Pero, por ejemplo, si hablamos de medir la tensión, yo creo que a partir de los 40 años hay que llevar un control periódico. Esto no quiere decir que haya que hacerlo constantemente, pero basta con medirla cada dos o tres meses para saber que sigue bien.  

—¿Y si está mal?

—Bueno, primero habría que medirla varias veces seguidas para comprobar si eso es una cosa de un día o si realmente está alta. La tensión es algo que varía mucho, no es como el colesterol, que es más estable salvo que se modifique la dieta o el tratamiento. La tensión puede cambiar de un minuto a otro. Si estás nervioso, preocupado o enfadado te sube, si haces cualquier esfuerzo también. Cuando hablamos de hipertensión significa que, estando completamente relajado, tu tensión está alta, y es uniforme. A la gente que viene a la consulta le recomiendo que se la tomen estando tranquilos, y que lo repitan tres veces, separadas por un minuto, porque la primera vez siempre sale un poco más elevada por el simple hecho de ponerse el aparato y saber que la estás controlando. Con 20 años, basta con que se haga una o dos veces al año, pero en alguien con más de 50, no debería ser así. 

—Siempre pensamos en el infarto al hablar de la enfermedad del sistema circulatorio, pero estos datos también engloban otras patologías como la insuficiencia cardíaca o las arritmias. 

—Sí. La insuficiencia cardíaca es un poco particular porque es la manifestación de que el corazón no puede mantener su función, y eso puede deberse a muchas cosas, desde un infarto hasta una válvula que funciona mal. Es como el motor de un coche, que se puede estropear por múltiples razones. Es una causa importante de mortalidad cardiovascular, y de hecho, muchos hospitales tenemos unidades específicas. En el terreno de las arritmias hay mucha variación. Algunas son auriculares, otras ventriculares, el mecanismo por el que se producen también es distinto. La mayoría de las que tiene la población no enferma son extrasístoles, son latidos adelantados. Es decir, el corazón tiene un marcapasos interno que marca el ritmo y aquí hay un latido que se adelanta. A veces se siente como un vuelco en el corazón y, en general, no son peligrosas, pueden tener que ver hasta con nuestra situación emocional en ese momento. Con todo, existen otras que sí que pueden serlo. Por otra parte, el tema de la cardiopatía isquémica, como el infarto o la angina de pecho, son acontecimientos agudos que ocurren de repente, que son bastante frecuentes y que si no los tratamos bien, van a acabar produciendo problemas muy importantes, incluso la muerte. Por eso se ha puesto muchísimo foco en tratarlo rápido y bien; al hacerlo, prácticamente solucionamos el problema y las consecuencias del infarto prácticamente desaparecen. Aquí en Galicia, hay un buen sistema de atención que atiende rápidamente a las personas que tienen un infarto grave. Antes, la atención era diferente. 

—Usted vivió desde la consulta el aumento de datos pero también la mejoría del abordaje. 

—Sí. Esto ocurre cuanto mejor funcionan los sistemas sanitarios y asistenciales, que más diagnósticos se hacen. Por ejemplo, ahora hay muchos diagnósticos de cáncer de mama, porque se hace una campaña de detección de estos cánceres. Hace 60 años, habría mujeres que fallecían de ello y ni siquiera conocían la causa. Pero ahora, diagnosticamos más porque somos capaces de llegar antes y tenemos a la población más controlada. Además, también hemos encontrado que desde finales del siglo pasado y durante este siglo, la mortalidad ha disminuido globalmente y la esperanza de vida ha aumentado. Esto se ha debido en gran parte al efecto que ha tenido el manejo de las enfermedades cardiovasculares. Ha habido adelantos en el tratamiento, tanto en la prevención como en el tratamiento precoz, que nos han llevado a que la mortalidad de estas enfermedades haya ido disminuyendo y la esperanza de vida de la gente haya aumentado. Eso está comprobado. La forma de hacer las cosas en la actualidad en comparación a cómo se hacían cuando acabé la carrera no tienen nada que ver en muchos casos. Es completamente diferente todo, desde los tratamientos que damos, la rapidez con la que lo hacemos, hasta cosas que antes se pensaba que estaban contraindicadas ahora se recomiendan. Ha habido muchísima variación.

Lucía Cancela
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Graduada en Periodismo y CAV. Me especialicé en nuevos formatos en el MPXA. Antes, pasé por Sociedad y después, por la delegación de A Coruña de La Voz de Galicia. Ahora, como redactora en La Voz de la Salud, es momento de contar y seguir aprendiendo sobre ciencia y salud.

Graduada en Periodismo y CAV. Me especialicé en nuevos formatos en el MPXA. Antes, pasé por Sociedad y después, por la delegación de A Coruña de La Voz de Galicia. Ahora, como redactora en La Voz de la Salud, es momento de contar y seguir aprendiendo sobre ciencia y salud.