Lo normal, supongo, es ir a pedir un autógrafo al ídolo con una fotografía y un bolígrafo. Claro que, en función del ídolo que se trate, una simple fotografía puede parecer poca cosa. Como ven, uno de los aficionados que asisten al Open de Australia pensó lo mismo. ¿Por qué tener un pequeño autógrafo cuando podría tener uno king-size ? Pues allá se fue con su peacho de póster para conseguir tremenda firma de la Kournikova que, sin duda, es un ídolo que merece semejante despliegue. Por si fuera poco, la novia de Enrique Iglesias ganó el partido, lo cual es toda una noticia. La Kourni ha llegado a Australia con la intención de hacer historia ya que, al fin y al cabo, son ya unos cuantos años de carrera sin ganar un triste torneo. Y está bien eso de ser un mito erótico, pero si ella se considera deportista, yo creo que le haría muchísima ilusión ganar un torneo alguna vez. La Kidman y el anónimo Y es que ser un mito erótico tendrá sus contrapartidas pero, desde luego también sus ventajas. Todo el mundo te desea y te puedes permitir lujos como el de Nicole Kidman, a quien un locutor de radio australiano pidió durante una entrevista que alguna vez le mencionase. Según dijo, sería «algo grandioso» para su reputación. Y la Kidman decidió darle un premio gordo en vez de una pedrea: «Entonces saldré a tomar unos tragos contigo». Y lo hizo el pasado fin de semana. El locutor todavía no da crédito a lo sucedido. Un culebrón contra la guerra Ahora que, para famoso, famoso, Kazem al-Saher. Es un cantante iraquí que ha dejado a su esposa por otra mujer. Y ha creado tal revuelo en su país, que sus compatriotas hablan más de él que de la guerra. Las revistas venden tres veces más y el país se ha dividido entre los que le apoyan y los que le condenan. La cosa tendría muchísima gracia de no ser por el señor Bush, que va a conseguir que los iraquíes se olviden del culebrón para ocuparse sólo de sobrevivir.