Nadie se explica cómo ni por qué llegó a Burela la manada de orcas bastardas

La Voz S. S. | VIVEIRO

SOCIEDAD

Xaime Ramallal

Científicos del Cemma y del Cepesma sitúan la varada colectiva como la primera registrada en la península -Doce ejemplares fueron devueltos al mar y se recuperaron seis cadáveres

08 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

No eran calderones sino orcas bastardas o falsas orcas, muy parecidos entre sí y de difícil identificación en el agua. Lo que no aciertan a explicarse científicos del Cemma (Coordinadora para o Estudio dos Mamíferos Mariños) y del Cepesma (Colectivo Ecologista para la Protección de Mamíferos Marinos) son los motivos por los que llegó al mar Cantábrico y acabó metiéndose en el puerto lucense de Burela una manada de esos mamíferos marinos. Además de que la zona no está entre sus rutas migratorias, también sorprende que abandonase el océano Atlántico y se acercase tanto a tierra. Sí saben que el varamiento colectivo ocurrido anteanoche es el primero registrado en la península, un hecho insólito. Al final no se cumplieron los peores pronósticos, pese al desolador panorama de anteanoche, cuando la cala burelesa de O Perdouro se tiñó de sangre y de gemidos que emitían unas orcas heridas tras embestir contra las rocas de la costa y la escollera del puerto, en un desesperado intento de huir del mar, de su medio natural. Ayer también se supo que era un clan familiar, integrado por veintisiete animales. Diez eran adultos (alguno de seis metros de longitud), varios de edades intermedias, tres juveniles y dos no llegaban a los seis meses de vida. Aunque muchos agonizaban anteanoche, algunos ya varados en las rocas, los denodados esfuerzos del personal del Concello de Burela, de Cruz Roja, de Capitanía Marítima de Burela y de la Consellería de Medio Ambiente hicieron posible lo que casi se considera un milagro: con el alba de ayer, y arrastrándolas con sus propias manos, consiguieron devolver al mar a una docena de orcas adultas, en aparente buen estado. A última hora de ayer no se tenían noticias de ellas, pero se teme que acaben regresando a la costa, por lo cual se mantiene la vigilancia de la zona. Con ayuda de zódiacs y de grúas, de la cala fueron retirados los cadáveres de seis. Personal del Cemma y del Cepesma les realizó las necropsias en la antigua lonja de Burela. Aunque los resultados definitivos se conocerán en un mes, las primeras impresiones no revelan nada anormal, declararon Alberto López y Luis Laria, del Cemma y del Cepesma. Tampoco detectaron indicios de contaminación por hidrocarburos. ¿Y los nueve restantes? Se supone que estarán muertos, en el fondo del mar, cerca de la cala donde fueron a varar. Pero tampoco se descarta que alguno pueda haber sobrevivido. Tres de los cadáveres se los llevará el Cepesma, para disecar y exponer en el Occidente asturiano, otro irá a Ferrol, para la Sociedade Galega de Historia Natural, y dos serán enterrados en Burela, para recuperar sus esqueletos en el futuro.