Espíritu bucanero

Alba Díaz-Pachín alba.diaz@lavoz.es

SOCIEDAD

ANDY CLARK

09 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Después de haber visitado hace unos días la regata Cutty Sark he quedado tocada por cierto espíritu bucanero e imagino que muchos de ustedes también. Así que con cierto aire de nostalgia observo hoy esta foto de un festival de veleros que se celebra este fin de semana al sur de Vancouver. Y mientras tanto, sigo sacando rendimiento a mi paréntesis playero en Casas Novas. Y no me voy a quejar del mal tiempo, porque hasta la lluvia tiene su encanto en el recinto hípico de Arteixo. Ya saben, paraguas con glamour. Y, antes de que se me olvide, quiero pedirles disculpas a los fotógrafos que ayer ilustraban esta página. No me imaginaba yo que podíamos herir su sensibilidad mostrándolos al gran público pero, por lo visto, así es. Una paradoja como otra cualquiera. No les gusta salir en las fotos ni que les llamen paparazzi . Son fotógrafos. Los paparazzi son los que roban fotografías. Que lo sepan. Así que, aunque ayer estaban un poco dolidos, espero que hoy estén más simpáticos. Desagravio a la Venus Hotentote Quiero rendir hoy tributo a una mujer que fue víctima de una época en la que no existía respeto por los pueblos ni por las personas. Ayer por fin recibió sepultura en Sudáfrica Saartje Baartman, ex Venus Hotentote, una mujer de una tribu africana que en el siglo XIX fue exhibida por Europa como un animal de feria por tener enormes glúteos y un sexo especialmente protuberante. Desde su muerte en la miseria a los 26 años, había permanecido expuesta en el Museo del Hombre de París. Ahora por fin ha recuperado su dignidad, aunque sea demasiado tarde. Un loro perdido vuelve a casa tras dar su nombre Un loro que salió a dar una vuelta y se perdió pudo volver a casa de sus dueños tras dar su nombre a una defensora de los animales que lo encontró en la calle. El descuidado pájaro, de color verde intenso y cuatro años de edad, empezó a reírse y a pronunciar varias palabras, como «beso», «ducha», «cosquillas» o «buen chico». Por suerte, entre su amplio vocabulario se incluía su nombre, Basil, que coincidía con una desaparición que había sido denunciada en comisaría.