Por su sujetador las conoceréis

La Voz

SOCIEDAD

Imposible sustraerse. Así que, si no puedes vencer a tu enemigo, únete a él. Y aquí estoy yo hablando del Mundial. La verdad es que cada vez son más originales los maquillajes de los aficionados para animar a sus equipos. Los aficionados de verdad, no esa legión de japoneses y coreanos contratados para animar a todos los equipos. Pero lo que no había visto hasta ahora eran sujetadores patrioteros, como el de la hincha mexicana y el de la brasileña que hoy traemos hasta esta página. La verdad es que no están nada mal. El mexicano tiene mucha gracia. Y el brasileño también, aprovechando el juego de palabras (Bra significa sujetador en inglés y Shoel es una marca de ropa brasileña). Afortunadamente, la selección gallega no puede participar, porque no veo yo a una aficionada con dos minigaitas cubriendo sus pechos. Y, mucho menos, con otros motivos gastronómicos. Lo de la minigaita estaría mejor para los aficionados masculinos. Al menos para algunos, en plan tanga. Pero bueno, dejémonos de delirios, que hay más cosas que contar. SIN ENTRADA NO SE PASA. Eso fue lo que le dijeron a una pareja de Canadá en el estadio de Sapporo (Japón), cuando intentaba acceder al encuentro entre Alemania y Arabia Saudí. Y ustedes dirán que es justo. Pero es que el que no tenía entrada era un bebé de ocho meses que no había nacido todavía cuando el matrimonio adquirió las entradas. Pues los porteros fueron insensibles. Los padres pueden pasar, pero el bebé no. LOS NIÑOS CHINOS TAMBIÉN ESTÁN GORDITOS. Es una consecuencia de la política china del hijo único y del despegue económico en ese país. Especialmente en Shangai, donde uno de cada tres niños es obeso. A estos niños ya les llaman los pequeños emperadores y son los mejores clientes del floreciente negocio de las clínicas infatiles de adelgazamiento. Ya ven, en cuanto se mejora un poco económicamente, la primera consecuencia es el michelín. EL VINO DE OLIVIA NEWTON-JOHN. Una vida intensa la de la artista australiana. Después de triunfar en todo el mundo con Grease, vender cientos de miles de discos (¿Se acuerdan de Xanadú?), participar en Eurovisión cuando el festival pasaba por sus peores momentos y superar una enfermedad que a punto estuvo de enviarla al otro barrio, ahora se está haciendo de oro comercializando vino. Como lo oyen. Olivia Newton-John acaba de firmar un contrato para poner los vinos Koala Blue en los Estados Unidos. Y el contrato cuesta 13,8 millones de euros. La ex-cantante (aunque supongo que seguirá haciendo sus gorgoritos en la ducha) tiene dos variedades: chardonnay y shiraz. Ambos caldos cuestan a nueve euros y medio la botella, que no está nada mal. Y si un día nos manda una botellita autografiada, pues la probamos.