Se llama La valla del sostén y está en Nueva Zelanda. El origen del nombre está claro; el de la tradición, no tanto. Al parecer, cerca de este curioso paraje hay otra valla llena de zapatos. Y a alguna le dio la ventolera de colgar un sujetador aquí. Y detrás vino otra, luego otra y así hasta completar este impresionante fila que, en realidad, no es otra cosa que un milladoiro trasladado a las antípodas y cambiando las piedras por sujetadores. Ustedes saben que un milladoiro es una columna de piedras formada por las que despositaban los romeros cuando llegaban al lugar de la romería. Pues ahí lo tienen, uno del siglo XXI y muy desvinculado de sus orígenes religiosos. Tal vez, la valla reivindique el amor libre, la comodidad, la antiglobalización o vaya usted a saber. Lo que es seguro es que el camionero de la imagen se quedó encantadísimo del inesperado saludo con el que se encontró. : BATERÍA POR UN TUBO. Ya saben que hay gente que se dedica a cosas bastante raras. Muchos de ellos lo hacen con una doble finalidad: entrar en el libro Guiness de los récords y salir en esta página de La Voz. En reconocimiento a su esfuerzo, hoy dedicaré unas líneas a David Buckley, un músico australiano, propietario de una tienda de instrumentos musicales, que ha batido el récord mundial de tocar la batería de forma ininterrumpida. Lo hizo durante 36 horas y le dio tiempo a acompañar con su batería a unos cuatrocientos temas de rock que tenía grabados en su ordenador. No hay constancia de que los vecinos de la tienda, donde concretó el récord, denunciaran al músico por pesado. : ENRIQUE, EL EXCLUSIVO. Más músicos. Enrique Iglesias estuvo estos días en Portugal y dio un concierto en Lisboa. No es que llenara el recinto, pero no le faltaron jovencitas que apoyaran al hijo de Julius. Sin embargo, la prensa destacó, mucho más que el concierto, la negativa de los promotores de Enrique de conceder entrevistas a medios que no fueran televisivos. Y, claro, los periódicos se enfadaron. Enrique, no se puede ser tan soberbio y tan exclusivo, que todos tenemos que comer. Ya se sabe que la televisión es muy importante, pero los periódicos también tienen lectores. Como ustedes. Estaremos esperando a que venga por aquí a ver como reacciona. Y como no nos conceda un poco de atención, pues nos chivamos. Por chulo.