EE UU opta por exportar a Europa y no usar transgénicos

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Dakota aprobará una ley contra el trigo manipulado para mantener su mercado Los productos transgénicos no atraviesan su mejor momento en Estados Unidos. La potencia que patrocina con más entusiasmo las semillas y cosechas marcadas por la manipulación genética ha visto florecer en los últimos tiempos iniciativas legales dirigidas a prohibirlas. La tendencia tiene su exponente más actual en una propuesta de ley de Dakota del Norte para establecer una moratoria de dos años.

24 mar 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

JAIME MEILÁN NUEVA YORK. Corresponsal El caso de Dakota del Norte se ha ganado titulares en la prensa porque los propios agricultores favorecen la prohibición, aunque sea temporal. Los grupos ecologistas y las asociaciones de consumidores se han encontrado así con un un aliado que podría equilibrar la batalla contra las grandes multinacionales. El propósito se centra en impedir durante un bienio la plantación de trigo transgénico. Y de triunfar -ya ha sido aprobada en una de las dos cámaras del Legislativo estatal- se convertiría en la primera ley estadounidense que dispone nada semejente en este polémico ámbito. Los agricultores no se han decantado en contra de las semillas modificadas por razones científicas. Es más, las consideran más seguras que las naturales. Y abaratan notablemente sus cosechas. Sin embargo, temen que el clamor internacional contra los transgénicos se traduzca en una devastadora reducción de exportaciones. Que mercados clave como la Unión Europea o Japón cierren las puertas a sus cereales. El trigo es uno de los principales productos de Dakota del Norte. Su cosecha anual es valorada en mil millones de dólares (185.000 millones de pesetas). La mitad se exporta al extranjero. En principio la iniciativa de los agricultores es meramente simbólica. La moratoria expiraría en julio del año 2003. Es decir, antes de que Mosanto y las otras abanderadas de la ingeniería genética comiencen a distribuir sus semillas trangénicas del cereal en cuestión. No obstante, es contemplada como el mejor síntoma de las complicaciones que esperan a esta industria.