Hemos entrado en una competencia feroz entre colegios, padres y alumnos por demostrar que los chicos de 10 son los únicos que valen, y no puedo estar más en desacuerdo
23 jun 2022 . Actualizado a las 05:00 h.Después de los exámenes de selectividad todo han sido aplausos para los alumnos de sobresaliente. Las notas se destacan por encima de cualquier otra cualidad y en ese merecidísimo reconocimiento tendemos a reducir a los jóvenes como brillantes o mediocres solo por la diferencia de un resultado. La competencia es feroz, y desde que cumplen los 15 años los vemos luchando por sobresalir para poder entrar en unas carreras tan exclusivas que ponen el límite en un corte que pocos consiguen. Pero ahí están algunos alcanzando la categoría de los mejores dentro de los mejores. Porque en ese escalafón un alumno de notable ya no es nadie.
Hemos entrado en una competencia feroz entre colegios, padres y alumnos por demostrar que los chicos de 10 son los únicos que valen, y no puedo estar más en desacuerdo. Hay chicos brillantes que lo seguirán siendo, pero la realidad nos confirma que, dentro de los magníficos profesionales que hay en cualquier sector, una amplia mayoría son personas que cuando eran adolescentes suspendían o tenían un aprobado raspado. Lo sabemos todos y, sin embargo, nos embarramos en una pelea injusta. ¿Son los alumnos de 10 los mejores futuros profesionales? ¿Hemos dejado en el camino a gente con una clarísima vocación que jamás podrá estudiar lo que desea?
Sacar un 10 tiene muchísimo mérito, pero veremos lo que supone en un plazo corto de tiempo vernos rodeados solo de gente excelente académicamente. Son muchas otras las cualidades que también se requieren para liderar equipos o tratar con posibles pacientes o clientes. De eso no hay duda. Pero a saber dónde acabarán los jóvenes con talento que a los 17 no sacaban sobresaliente.